Diferencias entre milagros y magia
Al operar bajo la voluntad de Dios Moises superó las proezas mágicas de los sacerdotes egipcios. (Éxodo, 7.)
La cábala práctica o mágica siempre ha sido practicada aún en contra del pensamiento ortodoxo.
Existen muchos libros cabalísticos basados en el hecho de que la voluntad humana puede manipular y controlar los acontecimientos sobre los que fija su intención y conseguir bajo ciertas circunstancias, la materialización de un objeto deseado.
Dichas operaciones se llevan a cabo tradicionalmente mediante la invocación de nombres angélicos o divinos de forma ritual, con un objetivo claramente expresado.
Estas operaciones se realizan sólo en contadas ocasiones por una persona que está especialmente preparada para ello sobre un tema o cuestión en concreto debiendo antes solicitar ceremonialmente el consentimiento Divino.
Muchas operaciones cabalísticas prácticas son preventivas. Así un amuleto actúa como protección y prevención contra aquello que hemos solicitado. Siempre se han visto los amuletos como una defensa legítima contra los peligros invisibles.
Existe un sector de cabalístas que oponen una tradicional objeción a la magia práctica. Esta objeción se basa en que estas prácticas pueden alterar el equilibrio entre los diferentes mundos sacando las cosas de su propio orden.
Sin embargo, a pesar de las diferentes opiniones en torno a éste tema la magia cabalística ha sido y es practicada por los magos, con dos condiciones fundamentales que sea con fines buenos y positivos y que exista un espíritu de sumisión a la voluntad de Dios.
En general, se sabe que la Cábala contiene una exposición de las reglas teóricas y practicas de la Ciencia Oculta, siendo bastante difícil llegar a conocer la relación que existe entre el texto sagrado ( Sefer, Yetzirah y el Zohar) y la tradición esotérica.
Según algunos autores aquí cabrían dos ramas, la Cábala teórica, compuesta por el Bereshit ( Sefer Yetzirah) y el Mercavah ( Zohar) y la practica, que trataría de grafitos y jeroglíficos, una transpolacion mística de las letras y números que se concretarían en el Tarot y los manuscritos mágicos atribuidos a Salomón, que se resumen en las Clavículas.
Al margen de estas disquisiciones, que siempre darán lugar a la polémica, sin duda, en la Cábala se encuentra un sistema muy complejo a cerca de cosas de orden moral y espiritual, que podrían asimilarse a una filosofía y para algunos a una religión.
Es la Cábala, así, una forma de dar explicación a las cosas terrenales, tanto desde el punto de vista filosófico, pues, define desde la creación del Universo, de manera literaria, ciertamente, pero no muy alejada de las teorías científicas más modernas y avanzadas ( agujeros negros, cuasar, fractales, etc.) hasta el problema existencial y transcendental del hombre en su vivir diario, y es aquí donde podemos situar el Tarot, que no solo tiene una parte mágica, en cuanto que adivinatoria y en cuanto a las ceremonia mágicas sino una parte practica que desarrolla toda una teoría sobre el ser y el sentido del hombre sobre la tierra, en tanto en cuanto sus acciones están marcadas y dirigidas por grandes fuerzas impulsoras, como son los Arcanos Mayores y que se concretan mas particularmente en los Arcanos Menores. Así mismo, también nos enseña que siempre será el hombre haciendo uso de su libre albedrío como ser superior que es, gracias a su inteligencia y a su capacidad de ejercer la fuerza de su voluntad, el que al final marcara su propio destino, sino en su totalidad, si en gran parte de él.
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Oráculo de Angeles - Clasificación
- Metatron
- Miguel
- Gabriel
- Rafael
- Uriel
- Niños
- Juventud
- Amor Joven
- Adulto Joven
- Madurez
- Salud
- Creatividad
- Crecimiento Espiritual
- Servicio
- Sur
- Norte
- Este
- Oeste
- Paz
- Serenidad
- Armonía
- Libertad
- Confianza
- Fe
- Reconciliación
- Misericordia
- Perdón
- Milagro del amor
- Esencia del amor
- Amor eterno
- Sabiduria
- Discernimiento
- Conocimiento
- Ser
- Poder
- Gloria
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Oráculo de Angeles
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Estrellas simbólicas y mágicas. Significado
Actualmente es un símbolo universal del judaísmo y la identidad judía. La estrella judia de seis puntas, “magen dav
id” o hexagrama, está compuesta de dos triángulos equiláteros que se entrelazan. También está asociada al Sionismo.La estrella de cinco puntas se asocia al Rey salomón.Los primeros usos del hexagrama se limitaron a la “Kabbalah práctica,” esto es, la magia judía, probablemente alrededor del siglo VI E.C. Las leyendas conectan este símbolo con el “el Sello de Salomón,” que según a tradición es el anillo mágico grabado y usado por el Rey Salomón para controlar demonios y espíritus. Aunque el anillo original tenía inscrito el Tetragrammaton, el sagrado Nombre de Dios de cuatro letras. A la estrella inscrita en estos anillos se llamó generalmente el “Sello de Salomón.” La leyenda del maravilloso sello anular que Salomón recibió del cielo, es común al judaísmo, al cristianismo y al Islam. El Sello de Salomón, que tiene su base en el suelo y cuyo ápice llega al cielo, simboliza la armonía de los elementos opuestos; su significado es a un tiempo múltiple y pluricultural. Refleja el orden cósmico, los cielos, el movimiento de las estrellas en sus esferas propias, y el flujo perpetuo que se establece entre el cielo y la tierra, entre los elementos aire y fuego.

Los judíos continúan usando la estrella judía como fue usada por siglos: como un amuleto mágico de buena suerte y como un símbolo secularizado de identidad judía.
Los triángulos equiláteros de siempre han tenido una fuerza mágica como símbolo de la perfección. También se asoció el triángulo invertido a la feminidad o a la sexualidad de la mujer. Mientras que el triángulo con el vértice hacia arriba representa lo masculino. Su combinación podría representar la unidad y la armonía.Sin embargo, la inversión de la estrella de cinco puntas alude a ritos satánicos, al hombre pecador…y a la magia negra.

El pentagrama, estrella de cinco puntas, está invertida para así acomodar perfectamente la cabeza de la cabra, sus cuernos que representan la dualidad hacia arriba en desafío, los otros 3 puntos invertidos o la trinidad negada, las figuras hebreas que rodean al circulo exterior del símbolo provienen de las enseñanzas mágicas de la cábala, que deletrean la palabra Leviatán, la serpiente de los abismos marinos, e identificada con Satán. Pa flipar.
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Teorías Científicas en la Biblia
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Quiromancia - Los 7 Montes
Monte de Júpiter: simboliza nuestra relación con los demás y nuestra sociabilidad. Si es redondeado, habla de una persona que tiene deseos de dominar a los demás, cualidad positiva si la línea de la cabeza es bien nítida. De no ser así, corre el riesgo de poder realizar sus ambiciones por falta de perseverancia.
Monte de Saturno: si es nítido, indica que la persona es de una inteligencia viva con objetivos muy altos. Cierta inclinación a la soledad. La ausencia de este monte indica gran frivolidad.
Monte de Mercurio: si la línea de la cabeza tiene un trazo nítido, indica inteligencia y grandes éxitos. En cambio si la línea de la cabeza es irregular o borrosa, idica desorden mental.
Monte de Venus: Si es prominente, revela un temperamento artístico, deseo de gustar y de ser amado, con una sencualidad siempre despierta. Los que tienen un monte de Venus bien formado, en general tienen buena salud.
Monte de la Luna: Si es alto y con forma bien marcada, indica que la persona tiene todas las facultades de la imaginación (poéticas y novelescas) y gran afición a los viajes. Son muy mentales e idealistas, con sueños y visiones que van más allá del mundo real. Los que tienen un monte de la Luna llano o mal formado, tienen una imaginación pobre o mal desarrollada. Tienen un razonamiento excelente.
Monte de Marte: es un planeta de vitalidad y valentía, nos da la pauta de cómo está nuestro espíritu, temperamento y salud.
Marte Positivo: si cerramos el puño, en el nacimiento de nuestro pulgar se produce una hinchazón, significa que Marte se manifiesta en forma positiva y demuestra valentía ante cualquier circunstancia de la vida. También habla de una persona ambiciosa en donde su tenacidad lo llevará a realizar grandes proyectos. Por otra parte, existe cierta violencia y poco control sobre sus emociones. Por eso, debe lograr el control de sí mismo con ejercicios de relajación.
Marte Negativo: si cerramos el puño, debajo del dedo meñique se produce una hinchazón. Ese es Marte negativo. Si es firme y bien desarrollado, habla de la valentía a nivel moral. Son personas que ponen su energía generalmente al servicio de la humanidad. Son también de carácter versátil.
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Magia y Maestría
Un mago dentro de la mística es aquel que ha alcanzado la mayor sabiduría y poder, conquistando a la vez su propia verdad y su propia perfección. Un mago místico sabe el porque de las cosas, les da solución práctica y energéticamente y, sin involucrarse sigue su camino hacia la conquista de sí mismo, hasta fundirse con el Todo.
Conoce de Astrología o la ciencia celeste, conoce de cábala, quiromancia, alquimia mental y física para transformar el plomo del primer chakra hasta el oro del sétimo chakra. Es un maestro de meditación, tiene diferentes dones que no exhibe ya que son parte de otros mundos de mayor entendimiento como una especie de adultez humana, como cuando un niño no entiende porque todavía no ha evolucionado, así un mago ha evolucionado mucho mas que sus adultos congéneres. Sabe que Dios Es, sin nombre, sin forma, sólo Es. Sabe que él también Es. Sin ninguna atadura o dogma religioso o filosófico, él está por encima de las pasiones y conceptos humanos. Es un maestro del tantra, operando con mudras, mamtrams, perfumes, cristales, seres de todos los planos...
Conoce del manejo y operatividad de la energía y los elementos de la naturaleza, conoce de otros mundos y estados concienciales superiores, ama a todos los seres vivientes como parte de un Todo en donde él también forma parte indivisiblemente, acumula sus riquezas espirituales dentro de sí sin descuidar su propio sustento y el de su familia. Hace las cosas dando todo de si, entregándose a sus actividades totalmente, sin importar los frutos, sólo se brinda con entrega total quedando con la sola satisfacción de haber hecho todo lo posible para hacer el bien jamás el mal.
El mago es un maestro de sabiduría con operatividad de poderes mas allá del plano físico, no de imaginación o creencia sino de efectividad real, no necesariamente con títulos universitarios, sino con títulos interiores, quizás no sepa explicarlo en teorías literarias, simplemente sabe…
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Quiromancia - Introducción
Las manos han constituido el complemento indispensable para el desarrollo de nuestra especie. Diversas especies en nuestro planeta tienen la capacidad cerebral suficiente para lograr un mejor grado evolutivo, sin embargo, carecen de las características de poder manipular los objetos tan finamente como lo hacen las manos.
Son capaces de partir la roca más dura y de hacer las más finas cirugías. Adicionalmente, y es el asunto que trataremos, tienen el mágico poder de ser un mapa de nuestra vida.
Los diversos métodos de predicción tales como la cartomancia, hojas de coca, caracoles, tienen un valor real, bien llevados, no son fruto de la superstición o de charlatanes baratos, pero, es necesario que el que practique tenga las cualidades necesarias para poder leer intuitivamente lo que le "mencionan" las cartas, caracoles, velas, etc. Cualidades que no todas las personas poseen.
Con la astrología y la quiromancia, no es necesario poseer "poderes", aunque si se los tuviera la lectura sería mucho mejor, sin embargo, estas artes tienen una base que se puede metodizar, transmitir culturalmente y hacer investigación científica.
En la literatura hindú ya aparecen estudios de ello en el 2000 a. de J.C. Teniéndose referencias válidas que en el 3000 a. de J.C. se estudiaba también en China. Propiamente como quiromancia aparecen en india en los textos védicos en Las Leyes de Manu.
Los griegos acuñaron el nombre de chirosophia (xier, mano y sophia, sabiduría). Aristóteles fue autor de varios tratados sobre este arte, uno de ellos dedicado a Alejandro Magno titulado Chiromantia.
Adicionalmente a Aristóteles aportaron a esta ciencia: Claudio Galeno, Anaxágoras, Claudio Ptolomeo, Hipócrates entre otros.
En la Biblia encontramos varias referencias como en Job, 37:7; Isaias 8:11; Exodo 7:5, Proverbios 3:16. En el mundo islámico el pulgar representa a Mahoma y guarda la fiesta de Ramadán, el índice a la Señora Fátima asimismo como el cumplimiento del peregrinaje a la Meca, el medio Alí y el recuerdo de los pobres, anular a Hassan y el recuerdo de hacer las abluciones y el meñique a Hussein y la oposición a todos los infieles.
En las diversas culturas antiguas de todos los continentes se han hallado pruebas de la gran importancia que se dieron a las manos.
La quiromancia tiene mucho de relación con la astrología y los planetas poseen un lugar específico de contacto en las manos.
La bioenergética rescató y convalidó los chakras con sus correspondientes musculares en el soma freudiano o reichniano, descartando los brazos, manos y extremidades inferiores. Con la quiromancia se completa el análisis bioenergético.
No sólo es el estudio de las líneas de la mano, sino también de sus huesos, carnosidades, etc.
La quiromancia, abre todo un horizonte de posibilidades para el verdadero buscador de la perfección, la verdad y su Realización Interior.
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Adivinación - Los métodos de lectura
Así, las «obligaciones» del pacto adivinatorio, podrían resumirse para cada una de las partes, más o menos como sigue:
Para el adivino:
1) Antes de hablar, debe obtener una visión de conjunto de la mesa, en el sentido de haber observado las principales fuerzas en tensión: un punto de partida correcto, facilita el despliegue de la imaginación;
2) la lectura no es previa a su verbalización, sino simultánea con ésta. Aferrarse a uno sólo de los planos de significados que le ofrece la mesa, puede resultar fatal para el adivino, que perdería así su principal arma prospectiva: el asombro y la sorpresa ante lo
que va leyendo;
3) nunca hay que forzar una lectura: es preferible una interpretación pobre a una interpretación deshonesta;
4) la función del oráculo es sugerir, no determinar. El adivino que transmite literalmente lo que cree percibir, lo ignora todo sobre la adivinación, ya que el manejo de un intermediario simbólico produce inevitablemente un lenguaje desverbalizado, en el que la riqueza de los contenidos sólo puede ser transmitida por alusiones (esta es la razón de la ambigüedad verbal de las palabras de encantamiento, los vaticinios y las profecías).
1) la precisión y amplitud con que se formulen las preguntas, son factores básicos para el éxito de la consulta. Preguntas como «¿Qué me sucederá?», o «¿Tendré fortuna?», no son válidas porque aluden a un segmento operativo tan vasto como la propia vida del consultante,
2) debe tener en cuenta que la «situación adivinatoria» es un diálogo, cuya versatilidad se enriquece con la participación activa del consultante. Cuanto más rico y detallado sea el planteo de éste, mayor será el número de variables a manejar por el adivino, y más exhaustiva la respuesta;
3) como todo diálogo tentativo, la «situación adivinatoria» es también una entrevista psicológica. El consultante debe evitar los planteos frívolos y las contradicciones deliberadas, que sólo conducirán a respuestas carentes de interés.
Básicamente, adivino y consultante deben partir de parecidos niveles de intencionalidad, para que la entrevista sea homogénea. Se trata en definitiva de un ejercicio de imaginación y de una prospección psicológica, interpretados por un dúo que ignora la mayor parte de la partitura a ejecutar. Es fácil comprender la importancia que en una propuesta de este tipo tienen los instrumentos afinados.
Piotr Demiánovich Ouspensky, partiendo de un análisis esotérico, y Juan-Eduardo Cirlot, comentando la relación del Tarot con la psicología profunda, llegan a parecidas conclusiones en cuanto a lo que podría llamarse el criterio de lectura. Una misma mesa podría leerse así en dos niveles totalmente distintos, aunque complementarios:
1. Relación del consultante consigo mismo, investigación del desarrollo personal, análisis de la búsqueda y posterior hallazgo de la identidad (vía lunar, abstracta, experiencia intransferible).
2. Relación del consultante con su medio ambiente; lucha o desarrollo con los demás, competencia, profesión, amores, situación en el mundo (vía solar, concreta, experiencia que no se realiza más que compartiéndola).
Queda por ver el proceso operativo de la lectura, para el cual pueden adoptarse diversos métodos. No se describirán aquí los más populares de entre ellos (italiano, francés, gitano) por su escaso o nulo valor simbólico y psicológico. Todos ellos parten de una carencia fundamental: la asignación de un valor fijo e inmutable a cada carta, reducido casi siempre a una tabla oracular que puede aprenderse de memoria. Es notable que estos precarios métodos sigan gozando de un reiterado fervor mayoritario, pero la explicación de ese éxito es tan simple como ellos mismos: a la manera de los horóscopos que aparecen en periódicos y revistas, están estructurados según un cálculo de probabilidades que cubre bastante bien el relativamente modesto campo de las expectativas humanas (Granville Baker demostró alguna vez que en las obras de Shakespeare se daban la totalidad de situaciones dramáticas posibles: el número era asombrosamente bajo, y explica el hecho de que Shakespeare siga estrenando con regularidad). Se sabe, por otra parte, que la percepción es selectiva, y todo hombre escucha aproximadamente lo que quiere escuchar: un buen pronóstico y dos o tres cercanos, alcanzan a producir la impresión de una buena lectura, entre diez o veinte disparates que no pueden relacionarse con nada.
Los tres métodos que se citan a continuación parecen ser los menos dogmáticos, los más abiertos a la libertad imaginativa. Pero tampoco deben tomarse como sistemas acabados, sino como propuestas sobre las que la imaginación del adivino debe disponerse a trabajar.
Método de Péladan, Guaita y Wirth. Joséphin Péladan creó el método de lectura de más claro valor sintético -se realiza sólo con los arcanos mayores- y, probablemente, el que constituye un desafío más abierto a la capacidad analógica del adivino. Lo transmitió oralmente a su discípulo Stanislas de Guaita, demasiado preocupado por la reflexión metafísica en torno al Tarot como para escribir sobre sus virtudes adivinatorias. Oswald Wirth recibió de Guaita -como casi todo el material sobre Tarot- el esquema del método, y lo explica en Le Tarot des imagiers du Moyen Age. En síntesis se trata de:
1. El adivino bate las cartas, y pide al consultante que diga un número cualquiera comprendido entre 1 y 22. Por el mismo sistema obtiene tres cartas más (la relación será: para la segunda el consultante dirá un número entre 1 y 21, etc.). El número de ubicación en el mazo se cuenta de arriba a abajo, considerando como arriba el lomo del naipe, y abajo su valor oculto a la vista. No vuelven a mezclarse las cartas entre cada una de las extracciones.
2. La primera carta se coloca a la izquierda del adivino, la segunda a la derecha, la tercera arriba y la cuarta abajo. Hay quienes hacen voltear las cartas al consultante pero esto no es imprescindible. Una vez vueltas las cartas, se obtiene la ubicación de un quinto naipe en el mazo, que se coloca en el medio de los otros cuatro, mediante la suma de los valores de los arcanos expuestos.
3. Cada uno de los arcanos desempeña un papel con todos y cada uno de los otros cuatro, y estas correlaciones son las que crean numerosos canales de lectura. En el punto de partida, la situación obedece al esquema siguiente, que puede interpretarse como sigue:
Afirmación. Pone a la vista lo que es favorable al consultante, e indica lo que le conviene hacer: representa la cualidad, la virtud, la orientación a seguir, el afecto con el que se puede contar;
Negación. Designa lo que es hostil o desfavorable, lo que conviene evitar; representa el defecto, el vicio, el camino equivocado, los enemigos y las acechanzas;
Discusión. Aclara sobre el partido a tomar, sobre el género de resolución que conviene adoptar, sobre la intervención que será decisiva;
Solución. Permite presagiar un resultado, tomando en cuenta el pro y el contra, pero sobre todo la:
Síntesis. Carta que representa personalmente al consultante, y que simboliza también aquello que es capital, de lo cual todo depende.
Desde ese punto de partida, las relaciones se van haciendo más complejas y estimulantes, a medida que se compara por oposición el simbolismo relativo de cada uno de los arcanos. La parábola de Juicio, que representa esta mesa, es también una de las más bellas y fecundas metáforas que puede componer el Tarot.
Éste método que acabamos de describir es que se utiliza en el programa.
Método geomántico de Marteau. Parte de la adaptación de las «figuras» y las «casas» de la geomancia, acaso la más abstracta de las artes adivinatoria. El resultado final, en todo caso, es la extracción de doce láminas, que responde cada una a una temática diversa, según el siguiente planteamiento:
1) El carácter, y el empleo que el consultante ha dado a su vida hasta ese momento.
2) Los bienes y la fortuna material.
3) Hermanos y hermanas, familia en general. Medio ambiente.
4) Los padres (ascendiente, antepasados).
5) Los hijos (descendencia, continuidad).
6) Enfermedades, servidumbres, sometimientos. Relación con jefes y subordinados.
7) La conjunción, el adversario. Relación matrimonial, la pareja.
8) Muerte (decadencia, cambios definitivos de actitud, pérdida parcial de alguna característica de la vida).
9) Misticismo. Sabiduría, ciencia. Talento.
10) Triunfos, dignidades, trabajos, ocupaciones.
11) Los amigos.
12) Adversidad, obstáculos.
Estas doce primeras cartas deben ser forzosamente arcanos mayores, luego de lo cual se mezclan los arcanos restantes con el resto del mazo y se procede a una segunda vuelta de doce cartas. Este segundo naipe marca la tendencia hacia el porvenir del primero, y apoya o desmiente la impresión por él causada. A petición del consultante, puede extraerse una tercera carta para cada una de las casas en las que la lectura no haya resultado suficientemente clara.
Una variante es el empleo de la totalidad del mazo, expuesto circularmente y sobre la base de la docena. La primera docena, que se expondrá boca arriba, indica el sentido general de cada una de las casas; las siguientes -que se servirán cerradas, y se descubrirán a medida que lo precise la lectura- irán indicando el aspecto físico, sentimental, intelectual y psicológico de éstas. Una última mano servirá para ensamblar y corroborar esta lectura múltiple de cada uno de los aspectos.
Método extraído de Piotr Demiánovich Ouspensky. En Un nuevo modelo del Universo, Ouspensky dedica un capítulo al Tarot, considerándolo como una suerte de libro sintético de los conocimientos herméticos. Aún cuando el autor ruso no plantea el niveladivinatorio del Tarot, sino más bien su empleo como ejercicio filosófico, puede extraerse de sus observaciones por lo menos un modelo de «mesa». Es la figura compuesta por el punto inserto en un triángulo, inserto a su vez en un cuadrado, como graficación de los tres mundos nouménico, psíquico y fenoménico. Esta propuesta enlaza con lo mencionado más arriba sobre los criterios de lectura (vía solar y vía lunar), y puede producir numerosas combinaciones experimentales
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Adivinación - Intento de clasificación
Es Cicerón, en el siglo I a. C., quien realiza el primer intento clasificatorio de las artes mánticas, en De divinatione, un tratado en que las divide fundamentalmente en «naturales» y «artísticas», cayendo entre las primeras todas aquéllas de carácter profético o alucinatorio, y en las segundas las que se valen de un instrumento intermediario entre el adivino y el consultante. Pierre de l'Ancre intentará más tarde una definición muy propia de su época (1622) y de su carácter al afirmar: «La adivinación no es otra cosa que una manifestación artificial de las cosas por venir, ocultas y escondidas a los hombres, producida por un pacto hecho con el demonio.» El erudito Georges Contenau (La divination chez les Assyriens et les Babyloniens) consigue un importante avance clasificatorio, al incorporar las categorías inductiva y deductiva a los diversos tipos de mancias.
Pero casi todos los investigadores del tema -de Cicerón a Contenau- están acordes en definitiva en asignar como fin último de la adivinación, el conocimiento de cosas ocultas. Gwen Le Scouézec -a quien se sigue en la clasificación que se reproduce más abajo- aporta un fundamental progreso a la teoría del «oficio de adivino», al definir la operación mántica como una hipótesis de trabajo. Desde este punto de vista, la actividad adivinatoria deja de ser un fin en sí misma, pero lejos de empobrecerse sé enriquece con una perspectiva insólita: la incorporación de los elementos dispersos de la realidad sensible a un fenómeno localizado (la interpretación del oráculo), a la manera metodológica de lo que los estructuralistas han popularizado como bricolaje.
Más clara y completa que otras que pueden consultarse, la clasificación de Le Scouézec abarca el espectro que va de la profecía -en el plano más puro y elemental de lo adivinatorio,- hasta la superstición mecanicista, y es aproximadamente la siguiente:
- El profetismo. Adivinación por intuición pura en estado de vigilia. Es la adivinación más natural, intuitiva e interna. Se la considera generalmente como resultado de la posesión por (o de la inspiración de) un dios, o de Dios en las religiones monoteístas.
- La videncia alucinatoria. Forma de adivinación intuitiva que se produce en un estado especial, alucinatorio o hipnótico, que puede ser obtenido de diversas maneras:
1. Adivinación en estado de trance:
a) por ingestión, inspiración o inyección de un producto alucinógeno
(Farmacomancia);
b) por entrada en estados catalépticos, hipnóticos o agónicos
(Antropomancia);
c) por cataptromancia (adivinación por la mirada) o procedimientos
análogos (hidromancia, cristalomancia).
2. Adivinación en estado de sueño: oniromancia espontánea.
3. La adivinación matemática. Es la que se realiza a partir de abstracciones muy elaboradas, y permite ejercer
La intuición mantica en todo su esplendor.
a) astrología y derivados;
b) geomancia, y sus numerosas variantes africanas;
c) aritmomancia (en su forma más elevada: la Cábala);
d) aquileomaneia (adivinación por varillas originada en el Che Pou
chino; en su forma más perfeccionada: el l-Ching).
4. La mántica de observación:
a) estados, comportamientos o actos instintivos de seres animados,
ya sean hombres (paleontomancia), animales (zoomancia) o plantas
(Botanomancia);
b) estados y comportamientos de seres o materias inanimados,
comprende la aruspiciencia, la radiestesia, y otras.
5. Los sistemas abacománticos. Son todos aquellos que se manejan exclusivamente con tablas u oráculos, producidos por la degeneración de las grandes disciplinas mánticas: las «claves de los sueños», libros de horóscopos, interpretaciones mecánicas de los naipes, etc., sistemas todos en los que la intuición y lo imaginario no desempeñan ya ningún papel.
Puede observarse que la cartomancia -y en su versión más especializada, el Tarot- no figura en este cuadro clasificatorio, y la omisión no parece casual. Aunque de una manera general podría incluírsela en el parágrafo tercero. lo cierto es que su complejidad goza de un parentesco con casi todas las principales disciplinas. Probablemente se ha beneficiado de su relativa juventud -si se la compara con la aruspiciencia, la adivinación por los números, o los métodos orientales derivados del Che Pou- para convertirse en un arte colecticio y sugeridor, que toma tan pronto las especulaciones de la década pitagórica y los sephiroth hebreos (números), el simbolismo de los colores y del cuaternario (series), la iconografía medieval y la paleontomancia (figuras), como esa suma simbólico-mágica de varia lectura que son los Arcanos Mayores. Aún más, puede decirse que el Tarot ofrece, como ninguna otra mancia la «situación adivinatoria» en su mayor grado de complejidad y madurez, ya que se compone de:
a) El adivino en total libertad imaginativa para seleccionar uno entre los múltiples estímulos que le brinda la lectura;
b) El consultante, en disponibilidad para orientar sus preguntas según el desarrollo de esta lectura;
c) El intermediario (el mazo) con una capacidad de sugerencia prácticamente inagotable;
d) La sesión de lectura, singular e irrepetible como una partida de ajedrez, por el tejido espontáneo de las variables anteriores. Finalmente, la falta de un código de referencia estable (tablas astrológicas, versículos, escalas confeccionadas previamente a la lectura), convierte al Tarot en un ejercicio intelectual de primer orden: no sólo porque requiere la mayor concentración del adivino ante la pluralidad de niveles que se ofrecen a la lectura, sino porque obliga a un diálogo inteligente, tenso, sutil, entre adivino y consultante, para cercar sin eufemismos la verdad que duerme en el fondo de las generalidades.
Posted at 8:03 a.m. | Etiquetas: Mancias | 0 Comments
Sobre el oficio de adivinación
Es dable suponer que el universo todo simula una interminable propuesta adivinatoria: las aguas y los valles, el rayo y las estrellas, los monumentos y los objetos cotidianos están a la espera de ser leídos por el hombre, aguardan la mirada que los integre a una sintaxis que vuelva armónica y relacionada la soledad sustantiva, el fenómeno primordial. En esta presunción antropocéntrica descansan las tentativas límites del hombre como nombrador: la poesía, la magia, la adivinación.
Si por la primera identifica los nombres, suprime el caos y organiza el mundo, por la segunda establece los primeros pactos con las cosas descubiertas, investiga la afinidad y los rechazos, sorprende la simpatía entre las formas recién nacidas de su reino. El tercer paso es consecuencia lógica de los dos anteriores: una tensión sobre el comportamiento de la realidad; el intento de establecer seguridades ante el futuro de la conquista, susceptible de ser aniquilada por lo que no ha ocurrido pero aguarda -en algún punto del tiempo o del espacio- dispuesto a suceder.
Esta vocación prospectiva ha sido puesta con frecuencia en duda, y el mayor o menor crédito que se le otorga suele estar en relación directa con la dosis de suficiciencia y orgullo de cada período cultural. En todo caso, parece cierto que su relación con necesidades profundas del hombre es una constante que -al menos hasta el presente- no ha perdido jamás actualidad, aún cuando sus formas variaran para acomodarse al lugar que le estaba reservado en el pensamiento de cada época y lugar.
«Por su universalidad, su perennidad y la variedad de sus instrumentos y de sus técnicas -dice Gilbert Durand, profesor de la facultad de Ciencias Humanas de Grenoble, - se puede afirmar que la adivinación constituye un capítulo clave de la antropología cultural. Más práctica que la especulación religiosa y más teórica que la magia, la adivinación cubre un vasto término medio entre ambas disciplinas, en casi todas las culturas». Y más adelante, para celebrar lo que considera el actual renacimiento del interés por estas investigaciones: «En la psicología del siglo XX es la percepción que, reemplazando a la memoria, ha abierto la vía rehabilitatoria para la imaginación (...). El intuicionismo ha relegado al asociacionismo. El animal rationabile se ha trocado en animal symbolicum, el homo sapiens se ha descubierto homo poeticus.»
Esto último es lo que parece importante destacar antes de abocarse a la clasificación de las disciplinas mánticas, y a los métodos con los que opera concretamente la cartomancia: la apariencia formal del adivino contemporáneo no puede aludir ya a la majestuosidad religiosa de los augures y las pitonisas, ni a su caricatura (los nigromantes del XVII que todavía aparecen cada tanto en los periódicos entre culebras embalsamadas y bolas de cristal). Pero tampoco debe olvidarse que en su propio nombre el adivino lleva una alusión a la divinidad, o lo que es lo mismo: al plano de la conciencia donde el conocimiento reconoce su finitud, la precariedad de sus certezas.
¿Cuál es entonces el oficio de adivino?
El de un atleta de la imaginación. Un equilibrista de los límites entre lo conocido y lo conjetural. Un ejecutante que verbaliza intuiciones, y llega a la comunicación sólo por desgarros o fragmentos, porque su música no pertenece a las formas sino a la virtualidad.
De ahí que los oráculos, las tablas, y hasta los instrumentos adivinatorios (horóscopos, naipes, varillas) no sean más que los intermediarios de un juego más vasto y más apasionante: el que pone en contacto la sensibilidad y la experiencia de un hombre con la inacabable cosecha de lo imaginario.
Es desde este punto de vista, desde este rechazo del mecanicismo mántico, como debe interpretarse este estudio.
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Las mancias y su filosofía
Es importante hacer algunas precisiones sobre las disciplinas mánticas en general, a las que se puede dividir entre las que utilizan un «intermediario» y las que no lo utilizan. Estas últimas son sin duda las más remotas, e incluyen a todo tipo de videntes, médium, chamanes y otros investigadores de los estados intermedios de conciencia. Entre las mancias con intermediario cabe distinguir aún a aquéllas que no escapan al ámbito personal del consultante, de las que podrían llamarse «referenciales», ya que se valen de un objeto ajeno al adivino y al consultante, y son la inmensa mayoría de las que se practican en el mundo.
A esta última categoría pertenece la cartomancia, de la que el Tarot es el grado más complejo y especializado.
Es frecuente que, con un criterio generalizador poco riguroso, se confunda el esoterismo con la mística, la magia o hasta la simple y pura superstición. Para Charles Grandin (Les sources de la pensée sauvage) “el esoterismo es un riguroso método de conocimiento; la mística, un proceso en principio emotivo y escasamente intelectual, cuyos resultados son imprevisibles; la magia, una técnica o un oficio, como pudieran serlo la medicina o la alfarería. Si se confunde estos términos a menudo, es sólo porque los tres apuntan a lo mismo”.
Partiendo como parte de un pensamiento más simbológico que verbal (en la medida en que reconoce el principio según el cual la verdad es inefable y toda formulación la distorsiona) era previsible que el conocimiento esotérico atravesase los siglos, de la escolástica para aquí, como una supervivencia apenas tolerada de la mentalidad infantil de la humanidad. A ello colaboró, en primer lugar, el absoluto predominio que se dio a la especulación verbal como vía de conocimiento en las culturas de Occidente y, en segundo término, el propio ritmo de vida de estas culturas, cada vez menos propenso a facilitar los benéficos de la meditación absorta. El tercer factor descalificador del pensamiento esotérico -y, sin duda, la razón más evidente de su largo desprestigio- lo constituyó el ejército de charlatanes, improvisadores y exaltados que, desde mediados del siglo XVIII pretendieron estar en posesión de todas las llaves más o menos secretas de la sabiduría y de la felicidad. A muchos de ellos hay que agradecerles, no obstante, su papel de puente histórico entre un conocimiento en extinción y la apertura metodológica de las investigaciones contemporáneas; pero no es menos cierto que su lenguaje ampuloso, su soberbia, y con frecuencia su incultura, colaboraron notablemente al desprestigio de aquello que pretendían exaltar.
Puede decirse que la concepción moderna de las disciplinas esotéricas parte de la lucidez y el esfuerzo del metafísico francés René Guénon, quien las dotó de «un léxico técnico, de un rigor y de una precisión casi matemáticos», como asegura uno de susmás brillantes seguidores, el filósofo y orientalista Luc Benoist (L'ésotérisme). «El punto de vista esotérico no puede ser admitido y comprendido -dice Benoist- sino por el órgano del espíritu que es la intuición intelectual o intelecto, correspondiente a la evidencia interior de las causas que preceden a toda experiencia. Es el medio de aproximación específico de la metafísica y del conocimiento de los principios de orden universal. Aquí se inicia un dominio en donde oposiciones, conflictos, complementariedades y simetrías han quedado atrás, porque el intelecto se mueve en el orden de una unidad y de una continuidad isomorfas con la totalidad de lo real (...). El punto de vista metafísico, escapando por definición de la relatividad de la razón, implica en su orden una certeza. Pero frente a esto ella no es expresable, ni imaginable, y presenta conceptos sólo accesibles por los símbolos. »
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Cafeomancia
Este arte llega a América a principios del siglo XX, cuando comienza la inmigración de estos pueblos, provocada por las permanentes guerras, conflictos y hambrunas que se padecían por esos tiempos.
Aquí, las mujeres que llegaron de Oriente Medio practicaban la lectura primero en forma privada. Pero luego algunas de ellas lo hicieron como medio para ganarse la vida.
En sus países de origen es común ver en cualquier reunión familiar o de amigos, luego de tomar la tradicional taza de café, que una de las personas que integra el grupo (mas frecuentemente las mujeres) lea la borra de la taza y el plato de cada uno de los integrantes de la rueda.
Hay una historia de cómo nació este arte. Se dice que una de las mujeres de un sultán que poseía el don de la clarividencia comenzó con esta práctica como si fuera un juego hace ya más de dos mil años. Se cree que fue para pasar los largos días de ocio en compañia de las otras concubinas practicando y enseñando a éstas la lectura de la borra del café que ella había ideado.
Se dice que en las caravanas del desierto, por las noches, al calor del fuego encendido en los alrededores de las tiendas, los beduinos no sólo entraban en calor con una humeante taza de café, sino que leían en la borra lo que les iba a suceder en esa travesía, práctica que hoy se sigue llevando a cabo, en todas las clases sociales, por ser pueblos que guardan celosamente sus tradiciones.
Prácticamente no hay documentos escritos sobre este arte, sabemos que se transmitía de boca en boca, especialmente de madres a hijas.
La adivinación por medio de la borra del café es una mancia, si está ejecutada por personas idóneas, ya que intervienen en ella fenómenos parapsicológicos, como intuición y precognición. Esto hace que el que interpreta pueda confirmar sus dichos a través de sus vivencias personales y poniendo en práctica todo lo que tenga que ver con el conocimiento científico.
La persona que lee la borra del café debe tener en cuenta las siguientes premisas, que no se pueden obviar:
- Hay que tener un buen manejo de la meditación para poder recibir el mensaje esotérico. Es decir, lo que ve y siente con respecto a los dibujos o formas que han aparecido tanto en el pocillo como en el plato.
- Como sabemos de antemano cuándo vamos a realizar una consulta, debemos evitar algunas horas antes hacer tareas o asistir a compromisos en los que la frivolidad predomine, para así poder tener un mejor estado de concentración en el momento de llevar a cabo esta práctica.
- El lugar en el que se va a realizar la consulta debe tener una luz tenue pero clara. Nada de ruidos ni música que pueda provocarnos una distracción. Que no haya otra persona más que el técnico y el consultante.
- Esto es algo serio, para nada un juego o diversión. Hecho de esta manera, nos dará la respuesta deseada o la que se condiga con la realidad del diario acontecer. Sólo se puede realizar una vez por día con cada persona.
- No es aconsejable practicar este arte con personas con las que nos unan relaciones familiares o afectivas que nos puedan perjudicar al hacer una predicción. Es preferible que sean personas a las que vemos por primera vez. Tampoco recibir información acerca de futuros consultantes de parte de las personas que puedan haberlas recomendado.
Parece sencillo pero no lo es. El ser humano emite radiaciones. Ondas positivas y negativas que quedan en todo lo que toca. Esto se comprueba cuando el consultante hace girar el pocillo y deja allí su energíam la que hace a la formaciòn de las figuras que luego deberemos interpretar. Ese es el motivo por el cual podemos leer lo que nos dicen las huellas que se encuentran en el interior del pocillo y del plato.
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