Sanar heridas para crecer

Es de sabios sanar las heridas del pasado, perdonar y perdonarnos por todos los desaciertos y experiencias que dejaron secuelas en nuestro presente, que nos impiden sentir paz espiritual, amor y felicidad. Hoy te invito a reflexionar y dejar ir las cargas que hacen tu camino lento y pesado, a que aligeres tus pasos, con tu cuerpo erguido y con la frente en alto, que hagas del tiempo presente el mejor tiempo.

Cuando elegimos perdonar, transformamos una creencia y una emoción referente a situaciones por las que nos sentimos lastimados. Cuando este perdón sale desde el corazón, podemos experimentar paz espiritual, pero cuando nos sentimos incapaces de olvidar esas lesiones, entonces la energía de esa persona y de esa situación permanecen dentro de nuestro campo de energía, tornando nuestra existencia densa y además, nos ligamos íntimamente a esas personas, pues el odio y el resentimiento nos encadenan de igual forma que el AMOR.

Si permitimos que la injusticia, el dolor, el abuso y las amarguras permanezcan en nuestro interior, no podremos vivir en PLENITUD. No es tan sencillo perdonar cuando nos sentimos heridos en lo más profundo de nuestro ser, sin embargo, podemos lograrlo si elegimos cambiar nuestros pensamientos y nuestras creencias con relación a esa situación o persona en particular que nos daña o nos ha dañado.

Cuando perdonamos, nos liberamos nosotros y liberamos a otros. Cuando no lo hacemos, estamos condenados a llevar cadenas. Si perdonamos comenzamos a sanar mental y físicamente, pues de esta manera, estamos creando armonía en el Universo y es justamente lo que llegará a nuestra vida por Ley Natural.

No importa cuan honda ha sido la herida que nos crearon o la forma en que nos maltrataron, nosotros podemos elegir asumir una actitud distinta frente a esa circunstancia que, viéndolo por el lado amable, nos ha ayudado a madurar y a valorar otros factores en nuestra existencia. En esencia, es más importante que cambiemos nosotros mismos y no esperar que los demás sean como nosotros queremos que sean. Cuando comprendemos y aceptamos que: Yo soy yo y Vos sos Vos

Yo no estoy en este mundo para cumplir todas tus expectativas, y sé que Vos no está en este mundo para cumplir todas las mías, porque Vos sos Vos Y Yo soy Yo

Y si en algún momento o en algún punto nos encontramos, Es Hermoso.

Y si no nos encontramos, no hay nada que hacer.

Falto de amor a Mi mismo cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falto de amor a Vos cuando intento que seas como yo quiero, en vez de aceptarte como realmente sos.

Porque Vos sos Vos y Yo soy Yo

Es así cuando aprendemos a generar VÍNCULOS SANOS!

Valentía

Valentía es admitir tus temores
y enfrentarlos cara a cara.
Es tener la fortaleza de pedir ayuda
y la humildad de aceptarla.
Valentía es defender tus principios
sin preocuparte por lo que otros dirán.
Es escuchar tu corazón, vivir tu vida
y no aceptar sino lo que para ti es lo mejor.
Valentía es tomar el primer paso,
dar un gran salto, o cambiar el camino.
Es intentar lo que nadie supo hacer jamás
y todos creen imposible.
Valentía es mantener el espíritu
en los desencantos, y considerar las derrotas
no con el fin sino como un nuevo comienzo.
Es creer que por fin las cosas mejorarán,
aunque ahora parezcan peores.
Valentía es tomar responsabilidad
de tus acciones
y saber admitir tus errores
sin culpar a los demás.
Es confiar, no en los demás,
sino en tu habilidad y esmero para triunfar.
Valentía es negarse a desistir,
aunque la posibilidad te intimide.
Es trazar tu meta, mantenerte fiel a ella
y hallar soluciones para los obstáculos.
Valentía es pensar en grande,
apuntar bien alto y llegar bien lejos.
Es adoptar un sueño y hacerlo todo,
arriesgarlo todo,
no desistir ante ningún obstáculo
para tornarlo realidad.
Gayatri Mantra

El mito de la media naranja

Muchas veces hemos escuchado las frases "Mi alma gemela", o "Mi otra mitad".
En Latinoamérica es muy común denominar al cónyuge o novio como "mi media naranja".
Esto refleja la idea que se tiene de la pareja...
Se entiende que una buena pareja es el afortunado encuentro de dos mitades...
Podemos encontrar en todo el mundo el mismo simbolismo asociado, por ejemplo, con las dos mitades de un corazón. Sin embargo, ninguna de estas imágenes debe producir entusiasmo. Por el contrario, debe producir preocupación.
La peculiar matemática del amor, esa de la media naranja, quiere hacernos creer que para formar una pareja se necesita el encuentro fortuito de dos seres humanos partidos por la mitad.
Es preferible no utilizar esa definición, porque alimenta malentendidos y produce sufrimiento. Es preferible ver a la pareja como al conjunto de dos individuos que libremente eligen viajar juntos por la vida y que ambos entienden que son dos personas completamente diferentes y únicas, con distintas personalidades, emociones, deseos, propósitos, creencias y pensamientos.
Contradiciendo a la teoría de la naranja, es preferible no estimular la búsqueda de una persona considerada como una mitad suplementaria sino el
encuentro de otra persona completa. Una persona que nos atraiga, conmueva y transporte a una mejor manera de ser nosotros mismos.
No otra mitad, una media naranja, sino tal vez una hermosa e interesante MANZANA.
Los seres humanos, como las frutas, venimos en diferentes sabores, texturas, tamaños y tipos. Cuando dos se encuentran y comienzan la infinita tarea de construir una pareja funcional, pronto descubren que no suplen sus necesidades.
Es imposible definir al amor, simplemente hay que expresarlo.
Se expresa más fácilmente cuando los amantes se conceden mutuamente un espacio en sus corazones, reconociendo la existencia del otro como singular y diferente.
En este juego sagrado e interactivo aprendemos a compartir afinidades y diferencias, alimentándonos como individuos y como miembros de una pareja.
Una pareja que sufre puede dejar de sufrir, es decir, puede transformarse en una pareja funcional. Para ello, solamente de necesita 3 ingredientes:
Compromiso, dedicación y amor.

Gotas


Almas gemelas y almas compañeras

Todos tenemos nuestra alma gemela en algún punto del camino
evolutivo. Para saber cómo conectarse con ella para perfeccionar su misión en
esta tierra.

Todas las relaciones que entablamos (familiares, sentimentales, laborales) son kármicas ypr eso nos proporcionan la oportunidad de aprender y superarnos. Formamos parte de una gran red, intrincada, pero absolutamente armónica, en la que estamos conectados con muchas almas (amigos, enemigos, parientes, amantes, conocidos circunstanciales, etcétera). Nada es casual en la trama de esa red y deberíamos ser conscientes todo el tiempo de que, por insignificante que parezca el encuentro con otra persona, "todo encuentro es un reencuentro", por lo que es necesario prestar mucha atención a los vínculos que establecemos. Si tomamos conciencia de lo mucho que significan en nuestra vida, cada relación se convertirá en un momento de aprendizaje, un llamado a evolucionar y perfeccionarnos.

Atracciones y rechazos
La historia de cada uno es su karma y esa historia nos ayuda a entender por qué nos sentimos atraídos hacia ciertas personas y por qué rechazamos a otros. Si tenemos una relación sin problema alguno, ¿que vamos a aprender? Por eso, muchas veces, las parejas tienen que enfrentar varias situaciones complicadas para aprender, para conocer y para salir adelante en la evolución. Una vez que se ha comprendido y aprendido la lección, se disuelve ese karma y no hay que volver a encarnar para pagar esa deuda. Si reencarnamos otra vez, será para aprender otras cosas.
La persona que anda en busca de la pareja ideal cae en un círculo de conexiones kármicas. Es posible que cambien los rostros, pero el patrón siempre es el mismo. "¿Por qué siempre me encuentro en este mismo tipo de situaciones?" Si no percibimos los patrones, es imposible romperlos. Estos patrones pueden persistir durante toda la vida, e incluso pasar de una vida a la siguiente.
Parte de la función de los compromisos prolongados era asegurar que la relación fuera más que una conexión kármica instantánea. Permitía que las energías de las dos personas o bien crecieran y se establecieran en un nivel más fuerte y profundo, o bien se disiparan naturalmente. Muchos divorcios podrían evitarse si las personas se tomaran más tiempo para establecer la compatibilidad en más de unos pocos niveles.
Muchas personas tienen relaciones amorosas perfectas o casi perfectas. Eso indica que su amor ha evolucionado, que ellos han aprendido sus lecciones, han ganado su felicidad.
Los ciclos se inician y continúan en muchas vidas. El karma es la Ley Universal de Causa y Efecto. Lo llevamos de reencarnación en reencarnación.

¿Cómo afecta el karma en las relaciones?
Las personas con quienes tenemos nuestros vínculos emocionales más fuertes casi siempre estuvieron conectadas con nosotros de alguna forma en una vida anterior. Las almas que estuvieron estrechamente relacionadas en una vida con frecuencia se encuentran en otras. Es posible que sus roles cambien en las distintas existencias, pero la conexión subsiste. Como nosotros mismos ayudamos a elegir los entornos de vida en los que podemos crecer a partir del punto en donde quedamos en la existencia anterior, es razonable creer que podemos elegir renacer con quienes están más cerca de nosotros.
Si la relación anterior fue de amor, el amor persistirá y tendrá la oportunidad de profundizarse bajo nuevas circunstancias de vida. Si la conexión fue enemistad, es posible elegir circunstancias que brinden la oportunidad de superar la animosidad. Con frecuencia, si existe una obligación, podrán escogerse circunstancias que suministren oportunidades para cumplirla. No obstante, es preciso recordar que siempre existe el libre albedrío y que no todo puede controlarse una vez hayamos renacido en el plano físico.

Aprendizaje en familia
En situaciones familiares, por lo general existe una lección particular y predominante que afecta a todos los miembros. Por ejemplo, es posible que todos los integrantes de una familia estén aprendiendo lecciones que tienen que ver con la forma de expresar adecuadamente fuerza de voluntad. Quizá en uno de los miembros se dé un caso extremo de intimidación y dominación. En otro, tal vez haya un individuo que siempre cede. Es posible que otro integrante del núcleo familiar sea una persona que se niega a aceptar órdenes o sugerencias, simplemente porque provienen de otra persona. Y en otro caso, tal vez se manifieste una falta de aserción o un comportamiento aditivo. En cualquier lección en particular existen numerosas variaciones y sutilezas. El reconocer los patrones comunes de comportamiento entre los diversos miembros del núcleo familiar puede revelar mucho sobre las lecciones kármicas que usted ha venido a aprender a través de su familia.
Estas circunstancias pueden aplicarse también a las situaciones laborales y sociales. Debemos buscar no sólo las conexiones emocionales, sino también, y más importante aún, los patrones sutiles y obvios que caracterizan nuestras relaciones.

Qué tipos de vínculos estableces?
Examine sus relaciones con las personas más allegadas a usted. ¿Qué tipo de emociones siente o expresa con frecuencia cuando está cerca de ella? La respuesta puede indicar relaciones con esa otra persona en vidas anteriores.
¿Siempre acude en ayuda de los demás? Es posible que en una vida anterior haya sido un agente de la ley. ¿Siempre está cuidando de otra persona, incluso si ésta es mayor que usted? Quizá usted fue la madre de esa persona en otra vida. ¿Siempre está bromeando con alguien? Tal vez fue amigo de infancia o un hermano o hermana de esa persona. ¿Siempre espera que la otra persona lo proteja y lo alimente? Es posible que él o ella hayan sido un padre o un tutor en el pasado.
Aprendemos nuestras más importantes lecciones a través de otras personas.

Almas gemelas
El alma, en su totalidad, no está dividida en masculino o femenino, puesto que es ambas cosas en perfecto equilibrio. Pero para su paso en la vida terrena, se polariza en dos partes, una masculina y otra femenina. Cada una de esas partes está llena de vida.
Cuando nos desprendemos del Plano Búdico, lo hacemos en grupo. Por eso se dice que nace una "oleada" de seres y son los que a lo largo de todas nuestras historias vamos encontrando.
Luego del desprendimiento pasamos por el plano Casual (el de los siete rayos), donde cada uno toma las características de un rayo, que es el que va a representar en cada uno de los planos en que se encuentre luego. Hasta ese momento, somos un átomo completo.
Una vez tomada la virtud a expresar, cada átomo es separado en dos y estos dos medios átomos son lanzados a evolucionar. Estas son las almas gemelas que luego, en el plano etérico, una vez finalizada su labor, vuelven a unirse. Por esta razón, el ser siempre que se enamora habla de su "mitad". Para estar en condiciones de formar la pareja gemela en una vida, se coincidir en:

  • El aprendizaje que ambos han venido a completar
  • La misión que deben cumplir.
  • Ser de sexos diferentes.
  • Estar en un mismo nivel de evolución.
  • Como expresan la misma virtud, estos dos seres son muy parecidos en su temperamento.
  • Transita toda su historia como una sola persona.
Almas compañeras
Las almas compañeras son individuos que han encarnado y compartido muchas relaciones positivas durante un largo tiempo.
Podemos tener más de un alma compañera. Estas almas pueden ser del sexo opuesto o del mismo sexo. Pueden ser un amigo, un familiar o un cónyuge.
Las almas compañeras son personas con quienes compartimos una larga asociación. No tiene que ser una asociación continua, pero por lo general larga. Es posible que una persona entre y salga de nuestras vidas periódicamente durante un lapso prolongado. Disfrutemos del tiempo que compartimos con ella, no importa cuán breve sea. Afecta nuestras vidas positivamente y nosotros afectamos la de ella.
A semejanza de las conexiones kármicas, la sensación de agrado que nos inspira esa persona puede ser instantánea, aunque no siempre igual de apasionada. El tiempo y el grado de compatibilidad en todos los niveles son dos factores importantes que deben tenerse en cuenta.

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