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Equilibrio interior

Si buscamos un mayor grado de felicidad, ante todo, necesitamos un mayor grado de equilibrio interno, de este modo obtendremos una percepción correcta de la realidad que nos ayudará a tolerar mejor el sentimiento de frustración.
Las emociones corresponden a estados mentales relacionados con nuestras creencias y nuestros deseos. Percibir las emociones resulta necesario para la resolución de problemas y la toma de decisiones, e implica conocerlas y por lo tanto expresarlas.
Dejaremos fluir las emociones para aprender cómo pueden intervenir positivamente en nuestro pensamiento y así, ajustarlas a las tareas que debemos realizar.
Para poder modificar tu estado de ánimo, debes procurar realizar actividades que provoquen en ti emociones positivas y te hagan sentir que eres tú mismo, aunque suponga un esfuerzo por tu parte.
Las experiencias emotivas negativas, “malestar, tristeza, dolor, soledad, apatía, ansiedad”, también forman parte de nosotros y no podemos reprimirlas sin más. Desear dejar de experimentarlas sin estar dispuesto a sentirlas es lo que debes evitar. Su aceptación forma parte de tu propia salud mental.
Reflexión; una vez hayas aceptado que los sentimientos negativos también conforman tu naturaleza estarás más cerca de saber manejarlos a tu favor. A medida que cedas el paso a tus emociones y fluyan, te sentirás mejor, más sereno y feliz; dejarás de ser tu peor enemigo.
Hasta que eso llegue, no te importe fracasar en tus intentos para reprogramarte, más bien felicítate por el mero hecho de intentarlo aunque no lo hayas conseguido, ya irás encontrando la manera de pensar y sentir positivamente sobre ti mismo y la vida.

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