El color cuando el amor y la sanacion se vislumbran en un simple matiz
El azul del cielo, en la soleada mañana dominical, produce en nosotros una suprema alegría. Recordamos a nuestros seres más queridos, pensamos en un viaje a la playa, en jugar una partida de fútbol o en dar una caminata por el campo. En tales momentos no se nos ocurre pensar que ese límpido añil del firmamento es una simple ilusión visual, producida por la interacción de las ondas de luz blanca que emite el sol con las sutiles moléculas de gas que componen la atmósfera terrestre.
No obstante, desde el punto de vista afectivo, intelectual y espiritual, los
efectos del color van mucho más allá de cualquier fenómeno óptico. Los colores, en nuestra vida cotidiana, causan efectos dispares en cada persona. Una mañana brumosa deprime a unos y solaza a otros. Gustan al irreverente rockero los atavíos oscuros; las prendas claras y cómodas caracterizan al practicante de yoga; las ropas de extrovertidos tonos enaltecen la figura de la mujer coqueta.
En todo caso, nuestra percepción del color y sus efectos sobre la mente no son neutros: ciertos matices nos enervan o sosiegan; otros realzan nuestro ánimo e, incluso, sanan las dolencias del cuerpo y el alma.
Blanco: matiz de matices, color de luto y alegría
El blanco, más que un color, es la suma de todos los matices. Lo comprobamos en el prisma que refracta la luz de una lámpara y disgrega sus infinitos tonos. También sabemos que cada perla de rocío está habitada por un arco iris… y éste emerge cuando la luz atraviesa a la gota.
En Occidente se usa como símbolo de justicia, paz y limpieza de espíritu. Deambulan los ángeles, en sus metafísicas andanzas, con blancas túnicas. En China, por el contrario, es el color del luto. La Muerte, en aquella vasta nación asiática, va vestida con albos ropajes. Incluso, en algunas regiones de ese país, la novia, en la ceremonia matrimonial, viste de blanco ya que nunca más volverá al hogar paterno, y por ello, ha muerto simbólicamente para la familia.
El Amor, la Verdad y los cadáveres también tienen color
En Rusia, el rojo es el color del amor: por tal razón, los comunistas lo adoptaron como símbolo de su partido. En el panteón de dioses de la India, la Diosa Madre de la Tierra se representa con el color rojo. En Occidente, es el matiz de la pasión y la seducción. Por otra parte, utilizan los chinos banderitas y cortinajes rojos para atraer a la buena suerte: por ello, no es casual que en sus restaurantes cunda ese color.
Para los griegos, el amarillo era atributo de Apolo, dios solar. En este sentido, representa energía, riquezas y generosidad. Los tonos amarillos también suelen interpretarse como joviales, afectivos y excitantes. Psicológicamente, se les asocia con expansión material, prosperidad y liberación.
El azul era el color de la verdad para los egipcios. Para los cristianos, el azul celeste es, por antonomasia, el color de la devoción. En Occidente, el azul fuerte es relacionado con la masculinidad, en contraposición con el rosa, color de la femineidad y los afectos.
No es ningún secreto que el verde es el color de la naturaleza y la fertilidad. Menos conocida es su asociación con los cadáveres: esta perspectiva pertenece a los egipcios, quienes pintaban a Osiris (dios de la vegetación y la muerte) de verdeantes tonalidades.
Violeta es Armonía, Púrpura es Poder
El violeta es, a juicio de los practicantes de la meditación metafísica, el color de más alta vibración y, por ende, con mayor capacidad de armonizar. Para los anglosajones, es el color de la pasión amorosa. En cambio, para los poetas simbolistas franceses del siglo XIX era el color de la nostalgia y el recuerdo
Hace siglos, la sustancia para teñir las telas de púrpura se obtenía de un pequeño molusco. Acumular grandes cantidades de tal tintura resultaba costoso. Por ello, cuando alguien llevaba una prenda purpúrea, se entendía que era una persona de gran poder económico o político. Incluso, hoy en día, a los cardenales de la iglesia católica se les dice "purpurados".
Colores y terapias que sanan
Dijo alguna vez el famoso físico inglés Isaac Newton, descubridor de la ley de gravitación universal: "El color reside en nosotros". Si ello es verdad, y diversos sistemas terapéuticos parecen probarlo, nuestro sistema mente-cuerpo tiene la capacidad de sanar y armonizar a través del uso de los colores.
La cromoterapia es uno de esos sistemas. Según la especialista española Rosa Torroella, hay en nuestro organismo doce vibraciones fundamentales y a cada una de ellas le corresponde un color. Aplicando haces de luz del matiz adecuado sobre los meridianos y puntos de la Medicina Tradicional China, se pueden sanar las alteraciones de la salud, recuperando así su armonía espiritual y energética.
De acuerdo a la cromoterapia, los colores calientes y cálidos (rojos y naranjas) facilitan las posibilidades de regeneración y recuperación. Los colores frescos o templados (amarillos y verdes) mantienen la fluidez y la higiene. Los colores fríos (azules y violetas) facilitan los intercambios y la circulación de energía.
Tama-do: reintegrar en nuestra alma el vasto espectro del arco iris.
Patricia Janusz, intuitiva y sensitiva francesa, y su amiga Fabien Mammam han desarrollado una terapia llamada "Tama-Do", la cual utiliza mezclas refinadas de aceites esenciales, y extractos de minerales y plantas que se aplican en puntos estratégicos del cuerpo humano para equilibrar el aura humana. Tal terapéutica se basa en dos pilares: la eficaz composición de
sus pócimas y el intenso color de las mismas.
Según Janusz, el aura humana es un campo energético de luz que expresa variopintos mensajes vibratorios. "Somos como un arco iris, procedente de la luz pura; no obstante, al reencarnar, elegimos desprendernos de siete u ocho colores de nuestro espectro para densificarnos y convertirnos en materia. Gracias al trabajo sanador con el color, reintegramos en nosotros cada una de las virtudes de la franja cromática, equilibrando nuestra psique y cuerpo".
Cuando el hastío nos abruma, cuando nos anegan emociones de depresión o tristeza, decimos metafóricamente que nuestra vida "no tiene color". En cualquier caso, basta a veces contemplar el exuberante matiz de una flor, los vívidos tonos de un amanecer o el sigiloso titilar de los astros nocturnos para recordar esa luz de la cual procedemos, esa luz que, al igual que nuestra alma, contiene todos los matices y potencialidades que el Creador concibió en su mente infinita.
Una meditación con colores
La psíquica española Arrais nos provee esta técnica de meditación con colores. Es muy sencilla:
No obstante, desde el punto de vista afectivo, intelectual y espiritual, los
efectos del color van mucho más allá de cualquier fenómeno óptico. Los colores, en nuestra vida cotidiana, causan efectos dispares en cada persona. Una mañana brumosa deprime a unos y solaza a otros. Gustan al irreverente rockero los atavíos oscuros; las prendas claras y cómodas caracterizan al practicante de yoga; las ropas de extrovertidos tonos enaltecen la figura de la mujer coqueta.En todo caso, nuestra percepción del color y sus efectos sobre la mente no son neutros: ciertos matices nos enervan o sosiegan; otros realzan nuestro ánimo e, incluso, sanan las dolencias del cuerpo y el alma.
Blanco: matiz de matices, color de luto y alegría
El blanco, más que un color, es la suma de todos los matices. Lo comprobamos en el prisma que refracta la luz de una lámpara y disgrega sus infinitos tonos. También sabemos que cada perla de rocío está habitada por un arco iris… y éste emerge cuando la luz atraviesa a la gota.
En Occidente se usa como símbolo de justicia, paz y limpieza de espíritu. Deambulan los ángeles, en sus metafísicas andanzas, con blancas túnicas. En China, por el contrario, es el color del luto. La Muerte, en aquella vasta nación asiática, va vestida con albos ropajes. Incluso, en algunas regiones de ese país, la novia, en la ceremonia matrimonial, viste de blanco ya que nunca más volverá al hogar paterno, y por ello, ha muerto simbólicamente para la familia.
El Amor, la Verdad y los cadáveres también tienen color
En Rusia, el rojo es el color del amor: por tal razón, los comunistas lo adoptaron como símbolo de su partido. En el panteón de dioses de la India, la Diosa Madre de la Tierra se representa con el color rojo. En Occidente, es el matiz de la pasión y la seducción. Por otra parte, utilizan los chinos banderitas y cortinajes rojos para atraer a la buena suerte: por ello, no es casual que en sus restaurantes cunda ese color.
Para los griegos, el amarillo era atributo de Apolo, dios solar. En este sentido, representa energía, riquezas y generosidad. Los tonos amarillos también suelen interpretarse como joviales, afectivos y excitantes. Psicológicamente, se les asocia con expansión material, prosperidad y liberación.
El azul era el color de la verdad para los egipcios. Para los cristianos, el azul celeste es, por antonomasia, el color de la devoción. En Occidente, el azul fuerte es relacionado con la masculinidad, en contraposición con el rosa, color de la femineidad y los afectos.
No es ningún secreto que el verde es el color de la naturaleza y la fertilidad. Menos conocida es su asociación con los cadáveres: esta perspectiva pertenece a los egipcios, quienes pintaban a Osiris (dios de la vegetación y la muerte) de verdeantes tonalidades.
Violeta es Armonía, Púrpura es Poder
El violeta es, a juicio de los practicantes de la meditación metafísica, el color de más alta vibración y, por ende, con mayor capacidad de armonizar. Para los anglosajones, es el color de la pasión amorosa. En cambio, para los poetas simbolistas franceses del siglo XIX era el color de la nostalgia y el recuerdo
Hace siglos, la sustancia para teñir las telas de púrpura se obtenía de un pequeño molusco. Acumular grandes cantidades de tal tintura resultaba costoso. Por ello, cuando alguien llevaba una prenda purpúrea, se entendía que era una persona de gran poder económico o político. Incluso, hoy en día, a los cardenales de la iglesia católica se les dice "purpurados".
Colores y terapias que sanan
Dijo alguna vez el famoso físico inglés Isaac Newton, descubridor de la ley de gravitación universal: "El color reside en nosotros". Si ello es verdad, y diversos sistemas terapéuticos parecen probarlo, nuestro sistema mente-cuerpo tiene la capacidad de sanar y armonizar a través del uso de los colores.
La cromoterapia es uno de esos sistemas. Según la especialista española Rosa Torroella, hay en nuestro organismo doce vibraciones fundamentales y a cada una de ellas le corresponde un color. Aplicando haces de luz del matiz adecuado sobre los meridianos y puntos de la Medicina Tradicional China, se pueden sanar las alteraciones de la salud, recuperando así su armonía espiritual y energética.
De acuerdo a la cromoterapia, los colores calientes y cálidos (rojos y naranjas) facilitan las posibilidades de regeneración y recuperación. Los colores frescos o templados (amarillos y verdes) mantienen la fluidez y la higiene. Los colores fríos (azules y violetas) facilitan los intercambios y la circulación de energía.
Tama-do: reintegrar en nuestra alma el vasto espectro del arco iris.
Patricia Janusz, intuitiva y sensitiva francesa, y su amiga Fabien Mammam han desarrollado una terapia llamada "Tama-Do", la cual utiliza mezclas refinadas de aceites esenciales, y extractos de minerales y plantas que se aplican en puntos estratégicos del cuerpo humano para equilibrar el aura humana. Tal terapéutica se basa en dos pilares: la eficaz composición de
sus pócimas y el intenso color de las mismas.Según Janusz, el aura humana es un campo energético de luz que expresa variopintos mensajes vibratorios. "Somos como un arco iris, procedente de la luz pura; no obstante, al reencarnar, elegimos desprendernos de siete u ocho colores de nuestro espectro para densificarnos y convertirnos en materia. Gracias al trabajo sanador con el color, reintegramos en nosotros cada una de las virtudes de la franja cromática, equilibrando nuestra psique y cuerpo".
Cuando el hastío nos abruma, cuando nos anegan emociones de depresión o tristeza, decimos metafóricamente que nuestra vida "no tiene color". En cualquier caso, basta a veces contemplar el exuberante matiz de una flor, los vívidos tonos de un amanecer o el sigiloso titilar de los astros nocturnos para recordar esa luz de la cual procedemos, esa luz que, al igual que nuestra alma, contiene todos los matices y potencialidades que el Creador concibió en su mente infinita.
Una meditación con colores
La psíquica española Arrais nos provee esta técnica de meditación con colores. Es muy sencilla:
1. Ponte en la posición que te resulte más cómoda; si lo necesitas, coloca, a volumen moderado, una música relajante; cierra los ojos; respira a fondo sobre el centro de tu plexo solar. Inspira por la nariz y espira por la boca, a bocanadas largas y profundas; relaja tu mente; con cada aspiración y expulsión del aire de tus pulmones, encontrarás una confianza interior en la bondad de Dios y en su inagotable capacidad curadora.
2. De acuerdo a la necesidad física, espiritual y emocional que tengas, visualiza los siguientes colores para iniciar tu proceso de curación psico-espiritual:
Para obtener alegría: aspira el naranja y espira el azul.
Para incrementar las funciones intelectuales: aspira el amarillo para y espira el violeta.
Para purificar: aspira el verde y espira el magenta.
Para fortalecer el sistema inmunológico: aspira el turquesa y espira el rojo.
Para obtener relajación: aspira el azul y espira el naranja.
Para incrementar el sentimiento de autovaloración: aspira el violeta y espira el amarillo.
Para erradicar pensamientos obsesivos: aspira el magenta y espira el verde.
Para obtener vitalidad: aspira el rojo y espira el turquesa.
Tómate todo el tiempo que sea necesario, hasta que te sientas relajado o satisfecho.
A medida que practiques esta sencilla técnica de aspiración y espiración del color, descubrirás que te sientes más lleno de energía y que tu sistema está más equilibrado.
Para incrementar las funciones intelectuales: aspira el amarillo para y espira el violeta.
Para purificar: aspira el verde y espira el magenta.
Para fortalecer el sistema inmunológico: aspira el turquesa y espira el rojo.
Para obtener relajación: aspira el azul y espira el naranja.
Para incrementar el sentimiento de autovaloración: aspira el violeta y espira el amarillo.
Para erradicar pensamientos obsesivos: aspira el magenta y espira el verde.
Para obtener vitalidad: aspira el rojo y espira el turquesa.
Tómate todo el tiempo que sea necesario, hasta que te sientas relajado o satisfecho.
A medida que practiques esta sencilla técnica de aspiración y espiración del color, descubrirás que te sientes más lleno de energía y que tu sistema está más equilibrado.
Posted at 5:52 a.m. | Etiquetas: Cromoterapia | 0 Comments
Ansiedad e Inquietud
Normalmente cuando se experimenta algún tipo de ansiedad, el individuo no sabe a ciencia cierta que es lo que la está provocando precisamente allí reside su impacto en el desconocimiento de la causa motivadora de esta emoción negativa a diferencia del miedo que está asociado hacia algo específico y definido la ansiedad es indefinida y difusa.
Cuando se siente ansiedad se manifiesta como una intranquilidad general acompañada de alteración emocional y cierta ofuscación mental. El individuo en cuestión sabe que algo no está bien pero no puede precisar con exactitud qué es lo que le está pasando. Si no se canaliza rápidamente esta energía negativa comienza a perturbar el funcionamiento integral de la personalidad sintiendo un nerviosismo que al comienzo es leve e imperceptible y posteriormente puede llegar a convertirse en un serio malestar llegando incluso a la necesidad de ayuda terapéutica.
Es muy natural el sentir nerviosismo ante situaciones nuevas o alarmantes lo mismo que cuando vamos a enfrentar algo para lo cual no nos sentimos lo suficientemente preparados.
El nerviosismo es una señal de que debemos prepararnos mejor para enfrentar ciertas situaciones especiales la ansiedad por el contrario nos indica que debemos aclarar algunos aspectos de nuestra vida que están indefinidos y confusos desde este punto de vista pueden y deben ser expresiones espontáneas de nuestro cuerpo-mente manejables por nosotros no lo que sucede muchas veces que perdemos el control de ellas afectándonos enormemente.
Una persona con ansiedad o nerviosismo no piensa con claridad comete muchos errores e incluso puede provocar accidentes en su trabajo o en su vida particular.
Por eso es muy importante definir claramente qué es lo que nos está provocando la ansiedad para contrarrestar esta fuerza sin control y así no llegar a la desesperación, la cual es señal de una gran confusión mental en donde el individuo ya no encuentra la solución a su problemática.
Muchas veces esta desesperación no tiene realmente una razón de seres como si una idea irracional se hubiese posesionado de la mente consciente provocando un caos en el orden mental existente.
Estas ideas irracionales están basadas en creencias falsas, en fantasías sin fundamento o bien en programaciones mentales del pasado. Una creencia falsa puede ser el hecho de aceptar que somos víctimas de un destino que no podemos cambiar o alterar en ningún momento o creer que somos pecadores y tenemos que sufrir sin remedio las fantasías sin control son como las ideas de celos que se viven sin tener ningún fundamento las programaciones mentales son sugestiones grabadas en el subconsciente que pueden aflorar al nivel consciente provocando con esto confusión y caos mental.
Otra de las manifestaciones negativas de las energías del aire es la angustia que es una aflicción o congoja es un dolor moral profundo a nivel mental puede llegar a sentirse como una agonía terrible. El angustiado es alguien que perdió el rumbo de su vida, precisamente por la falta de control mental sus pensamientos fluyen sin dirección y casi siempre enfocados hacia algo negativo esto le produce zozobra, ansia y desesperación sin poder encontrar solución a su problema.
Es muy difícil hablar con alguien en una situación de esta naturaleza, parece no escuchar aun cuando lo intenta y busca ayuda no logra calmarse para poner atención a lo que se le dice. Si pudiéramos calmarlo y dejar que afloje sus tensiones, podríamos empezar a penetrar en su mente con ideas positivas que puedan ayudarle a pensar con claridad y entendimiento. Por ello los ejercicios que vamos a practicar para manejar estas emociones del aire van enfocados a contrarrestar la influencia de estas fuerzas de una manera práctica y efectiva.
El aspecto positivo de estas energías aéreas es la inquietud que es un sentimiento mesurado que puede ser controlado y dirigido con mayor facilidad que las emociones negativas ya mencionadas. La inquietud es una fuerza que nos mueve a cambiar nuestro estado de reposo, es decir, busca provocar en nosotros un cambio positivo para no caer en el conformismo y la pasividad. Nos ayuda a salir adelante de situaciones conflictivas nos mueve a pedir ayuda, a buscar opciones para actuar y así alcanzar nuestras metas.
Si no existiera esta cualidad, todavía los seres humanos viviríamos en las cavernas o en chozas simples gracias a esta poderosa energía aérea la humanidad ha ido avanzando lentamente en el proceso evolutivo mundial, aún tenemos mucho por hacer a nivel grupal e individual pero la divina inquietud nos impulsará siempre hacia nuevas alturas que escalar.
El progreso en todos los aspectos es un producto de la inquietud humana que no se conforma con lo que tiene sino que busca siempre algo mejor. Así pues si te sientes inquieto agradece a Dios por esta energía pero aprende a usarla plenamente con dirección, control y sobre todo para el bienestar de todos los seres.
Cuando se siente ansiedad se manifiesta como una intranquilidad general acompañada de alteración emocional y cierta ofuscación mental. El individuo en cuestión sabe que algo no está bien pero no puede precisar con exactitud qué es lo que le está pasando. Si no se canaliza rápidamente esta energía negativa comienza a perturbar el funcionamiento integral de la personalidad sintiendo un nerviosismo que al comienzo es leve e imperceptible y posteriormente puede llegar a convertirse en un serio malestar llegando incluso a la necesidad de ayuda terapéutica.
Es muy natural el sentir nerviosismo ante situaciones nuevas o alarmantes lo mismo que cuando vamos a enfrentar algo para lo cual no nos sentimos lo suficientemente preparados.
El nerviosismo es una señal de que debemos prepararnos mejor para enfrentar ciertas situaciones especiales la ansiedad por el contrario nos indica que debemos aclarar algunos aspectos de nuestra vida que están indefinidos y confusos desde este punto de vista pueden y deben ser expresiones espontáneas de nuestro cuerpo-mente manejables por nosotros no lo que sucede muchas veces que perdemos el control de ellas afectándonos enormemente.
Una persona con ansiedad o nerviosismo no piensa con claridad comete muchos errores e incluso puede provocar accidentes en su trabajo o en su vida particular.
Por eso es muy importante definir claramente qué es lo que nos está provocando la ansiedad para contrarrestar esta fuerza sin control y así no llegar a la desesperación, la cual es señal de una gran confusión mental en donde el individuo ya no encuentra la solución a su problemática.
Muchas veces esta desesperación no tiene realmente una razón de seres como si una idea irracional se hubiese posesionado de la mente consciente provocando un caos en el orden mental existente.
Estas ideas irracionales están basadas en creencias falsas, en fantasías sin fundamento o bien en programaciones mentales del pasado. Una creencia falsa puede ser el hecho de aceptar que somos víctimas de un destino que no podemos cambiar o alterar en ningún momento o creer que somos pecadores y tenemos que sufrir sin remedio las fantasías sin control son como las ideas de celos que se viven sin tener ningún fundamento las programaciones mentales son sugestiones grabadas en el subconsciente que pueden aflorar al nivel consciente provocando con esto confusión y caos mental.
Otra de las manifestaciones negativas de las energías del aire es la angustia que es una aflicción o congoja es un dolor moral profundo a nivel mental puede llegar a sentirse como una agonía terrible. El angustiado es alguien que perdió el rumbo de su vida, precisamente por la falta de control mental sus pensamientos fluyen sin dirección y casi siempre enfocados hacia algo negativo esto le produce zozobra, ansia y desesperación sin poder encontrar solución a su problema.
Es muy difícil hablar con alguien en una situación de esta naturaleza, parece no escuchar aun cuando lo intenta y busca ayuda no logra calmarse para poner atención a lo que se le dice. Si pudiéramos calmarlo y dejar que afloje sus tensiones, podríamos empezar a penetrar en su mente con ideas positivas que puedan ayudarle a pensar con claridad y entendimiento. Por ello los ejercicios que vamos a practicar para manejar estas emociones del aire van enfocados a contrarrestar la influencia de estas fuerzas de una manera práctica y efectiva.
El aspecto positivo de estas energías aéreas es la inquietud que es un sentimiento mesurado que puede ser controlado y dirigido con mayor facilidad que las emociones negativas ya mencionadas. La inquietud es una fuerza que nos mueve a cambiar nuestro estado de reposo, es decir, busca provocar en nosotros un cambio positivo para no caer en el conformismo y la pasividad. Nos ayuda a salir adelante de situaciones conflictivas nos mueve a pedir ayuda, a buscar opciones para actuar y así alcanzar nuestras metas.
Si no existiera esta cualidad, todavía los seres humanos viviríamos en las cavernas o en chozas simples gracias a esta poderosa energía aérea la humanidad ha ido avanzando lentamente en el proceso evolutivo mundial, aún tenemos mucho por hacer a nivel grupal e individual pero la divina inquietud nos impulsará siempre hacia nuevas alturas que escalar.
El progreso en todos los aspectos es un producto de la inquietud humana que no se conforma con lo que tiene sino que busca siempre algo mejor. Así pues si te sientes inquieto agradece a Dios por esta energía pero aprende a usarla plenamente con dirección, control y sobre todo para el bienestar de todos los seres.
Posted at 5:49 a.m. | Etiquetas: Psicologia, Reflexiones | 0 Comments
La capa de polvo sobre la bombilla de luz
Detrás de todas las formas se oculta la luz del alma.
Para experimentar su presencia tenemos que quitarle las envolturas. Por nuestra naturaleza esencial somos almasque descienden cada día a la mentelos sentidos y la objetividadporque deseamos tener experiencias y porque nos da alegría. Como almas nos expresamos en el exterior a
través de la personalidad. Al vivir en la personalidad no obstantenos desprendemos fácilmente de la conciencia de nuestra existencia. Nos olvidamos y nos perdemos en lo que no somos. Como una capa gruesa de polvo sobre una bombillanos cubrimos con capas cada vez más densasy la luz interna no puede atravesarlas. Así la conciencia del cuerpo oscurece el almay nos volvemos prisioneros de nuestro propio sistema. En un hombre mundanoel alma está en un sueño profundola personalidad tiene que pasar através de sus propias experiencias.En la personalidad las tres cualidades del alma: Amor Voluntad y Actividad Inteligente - se reflejan de forma distorsionada. La Voluntad Divina se convierte en deseoel Amor Divino y la Sabiduría se convierten en emoción y en comprensión emocionaly la Actividad Inteligente se convierte en el pensar y el actuar concretos e intelectuales. Nuestra mente quiere ser alimentada con informaciónla educación moderna nos abarrota con hechos desde todos los ángulos de la objetividad.
través de la personalidad. Al vivir en la personalidad no obstantenos desprendemos fácilmente de la conciencia de nuestra existencia. Nos olvidamos y nos perdemos en lo que no somos. Como una capa gruesa de polvo sobre una bombillanos cubrimos con capas cada vez más densasy la luz interna no puede atravesarlas. Así la conciencia del cuerpo oscurece el almay nos volvemos prisioneros de nuestro propio sistema. En un hombre mundanoel alma está en un sueño profundola personalidad tiene que pasar através de sus propias experiencias.En la personalidad las tres cualidades del alma: Amor Voluntad y Actividad Inteligente - se reflejan de forma distorsionada. La Voluntad Divina se convierte en deseoel Amor Divino y la Sabiduría se convierten en emoción y en comprensión emocionaly la Actividad Inteligente se convierte en el pensar y el actuar concretos e intelectuales. Nuestra mente quiere ser alimentada con informaciónla educación moderna nos abarrota con hechos desde todos los ángulos de la objetividad.Nuestra mente concreta se alinea enteramente con lapersonalidad y el mundo externo. De esta formanuestro entender lo conforma todo acorde a su propia estructura. Recolectamos conceptos y nos encerramos en visiones y convicciones firmes. El alma es mucho más grande que nuestra mentesólo parte de ella vive en la forma física. Aunque intenta trabajar a través de nuestro cuerpono se restringe a él. Si intentamos circunscribir el programa del alma con nuestra mentees como si un mosquito tratara de devorar a un elefante.
La mente inferior puede organizarla superior puedeasimilar las cosas intuitivamente. Si nuestra mente inferior permanece activano podemos recibir inspiración superior. Esa es la razón por la que la mayoría de las personas no están listas para escuchar el consejo o las sugerencias de personas inspiradas. Estamos tan ocupados con la actividad mental que estamos siempre e incansablemente en movimiento. Incluso nos acercamos a los temas de la sabiduría de manera semejantecon actividad excesiva. Lo que sabemos teóricamente de los libros se evapora cuando llegamos a la acción diaria. A pesar del sonido agradable de las terminologías de la sabiduría seguimos llenos de preocupaciones y problemas.
Conocimiento y Sabiduría
Tenemos que practicar los pasos fundamentales y llevarlos a la práctica cotidiana con perseveranciade lo contrarioseremos apartados de la sabiduría una y otra vez. La sabiduría debe ayudarnos a entrar en la conciencia del alma. Si nos llega a gustartenemos que incorporarla a nuestro ser interno y asimilarla. Mientras que recibimos conocimiento del exteriorla sabiduría se revela desde dentro. La práctica fundamental para esto es mantenernos visualizando que somos almaspercibirel alma en todo y ver que actuemos como almas.
Experimentar el alma es como experimentar las olas del océano. El Alma es el océano y las almas son las olas. El Alma es la conciencia del YO-SOYque también es llamada el alma universal. En el Oriente y el Occidente recibe muchos nombresalgunos de ellos pueden motivarnosmientras que tal vez somos alérgicos a otros. En un lenguaje científico hablamos de esta energía como Eso o Aquello. Si entendemos como somosentendemos como Es.
El ritmo del alma
Cuando el alineamiento hacia el alma estácontinuamente con nosotrosnuestra personalidad se transforma y reestructura. El ser activo como almas se convierte en un hábito para nosotros. Se hace más énfasis en el trabajo rítmico que en un uso fuerte de la mente. El ritmo causa orden y el orden en nosotrosen nuestra casa y en el lugar de trabajo promueve el ritmo.
Sólo a través de un ritmo estable es que podemosadentrarnos más en el ser interno. El ritmo tiene unefecto eléctrico y magnéticoa través del cual el alma puede expresarse. El alma trabaja rítmicamentela personalidadsin embargono tiene ritmo al principiono está regulada y se resiste a la disciplina. En consecuencia al principio encontramos que el ritmo es una restricción y nos resulta difícil apegarnos a él. Pero por medio de su influencia magnéticael alma eleva a la personalidad y ésta adquiere un ritmo cada vez más activo. Su aspiración eleva a la personalidad.
El ritmo del alma es mucho más rápido que el de la personalidad. Si la personalidad no se ajusta a élsurgen crisis. Entonces atravesamos muchos conflictos y problemasmientras el alma que busca despierta en nosotros. Por un largo tiemponos debatimos entre la personalidad y la conciencia del alma. Primero somos felicesdespués estamos deprimidos. Con constancia y una paz mental establela iluminación puede infiltrarse y estar así disponible para el servicio práctico. Este es ese servicio que se hace a través de la comprensiónconsciente de las necesidades de otros. Cuando no hay contacto con el alma durante el serviciose pierde el sentido práctico del mismo.
Sin embargo no todos pueden someterse al mismo ritmopor ejemplo meditar a las 6 de la mañana. Cada alma debe decidir por sí misma qué clase de ritmo desea para vivir o nopara ganar sus propiasexperiencias. Normalmenteun grupo está formado por miembros que siguen más o menos un ritmo similarlo que da algo así como un acuerdo general. Si el ritmo del grupo no agrada a alguienes mejor que encuentre un grupo que le satisfaga. De lo contrariole causa dolor a él y al grupo. Cuando amamos el almala dejamos tener la libertad de venir e irse como le resulte adecuado.Creemos que nuestra manera es la adecuada. Pero es arrogante pensar que hay sólo un grupo o una enseñanza para experimentar la energía del alma. El alma tiene millones de posibilidades. En el reino espiritualel respeto por el alma individual es muy alto.
Actuando en la Conciencia del Alma
Con la conciencia del alma crece en nosotros el sentido de la discriminación. Entonces procedemos más desde el punto de vista de las otras personasescuchamos más y las dejamos expresarse. Intentamos descubrir cuáles son sus necesidades verdaderas frecuentemente ellas mismas no lo saben a ciencia cierta. Mientras vivimos enla personalidad y la mente prevaleceestamosimpacientes por hablar y poner en evidencia nuestras propias opiniones.
Aquel que trabaja como alma actúa más allá de la comprensión y de la capacidad mental de los quereciben ayuda y energía. La mayoría de las acciones de los iniciados no son conocidas por Sus contemporáneos.
Ellos sólo pueden ser comprendidos por aquellos que estén activos en el plano del alma. Es por ello que tampoco dan explicaciones porque no serían entendidos.
Los que reciben ayuda de Su trabajo no saben aciencia cierta cómo sucedeaún cuando puedan percibir que es bueno para ellos. En consecuencialas Grandes Almas trabajan principalmente en forma secreta.
Fuentes utilizadas:
K. P. Kumar: La Cruz de Acuario
Notas de seminarios. The World Teacher Trust - Dhanishta Visakhapatnam.
Posted at 5:43 a.m. | Etiquetas: Psicologia | 0 Comments
Yin-Yang: Los amorosos extremos de la maternidad y la paternidad
La dualidad ying/yang es quizá el tema de la filosofía china más difundido en el hemisferio occidental. Se originó según el filósofo Feng Youlan hace unos tres milenios en el seno de las primitivas artes esotéricas de esa extensa nación asiática. 
De acuerdo a esta concepción el Universo es el producto de la tensión dialéctica de dos principios opuestos que en realidad no son más que dos fases complementarias del Uno (o en términos occidentales de Dios). Reposo y movimiento, contracción y expansión, condensación y dispersión, retroceso y avance masculino y femenino: desde sus manifestaciones más simples y hasta las más complejas en todo ser viviente se expresará esta polaridad originaria.
De tal suerte es común atribuir papeles opuestos a mujeres y hombres: lo femenino sería yin lo masculino yang la energía receptiva yin, la expansiva yang lo débil, Yang lo fuerte, Yin la luna, Yang el sol, Yin lo frío, Yang lo caliente, yang…
Pero esa dicotomía no es sólo cosa de asiáticos: en Occidente –y América Latina no escapa a ello- también hemos compartimentad o la realidad en esas regiones opuestas. Durante siglos nuestras sociedades han asignado roles antinómicos a hombres y mujeres. Pero el amanecer del siglo XXI comienza a traernos nuevas realidades, especialmente en la manera que ejercemos la maternidad y la paternidad.
En el antiguo paradigma la mujer era administradora doméstica, el hombre proveedor de bienes materiales, la mujer cercano lazo afectivo, el hombre reprensor y distante, la una gestadora de vida, el otro cazador y guerrero, la primera subordinada, el segundo regente.
No por nada llamamos "matrimonio" (matri es prefijo latino que significa "madre") a la unión afectiva entre esposo y esposa y "patrimonio" (patri es prefijo latino que significa "padre") a la suma de bienes materiales que acaudala una familia o persona. Los roles estaban claros: la madre proveía cuidados y afectos, el padre bienes y cosas.
En la actualidad tales roles no sólo se han invertido sino que en muchos casos se complementan: muchos padres del siglo XXI saben asear cacas, cocer el diario alimento, disfrutar horas de juegos con sus hijos e hijas, dar consuelo oportuno en momentos de tristeza y hasta se "embarazan" cuando acompañan a su pareja en cursos pre-maternales y viven juntos el especial momento del parto.
Por su parte la madre de hoy se tornado en ágil guerrera del trabajo en moderna cazadora del sustento se puso –literalmente- los pantalones del hombre y ejerce funciones que antaño les estaban vedadas gerencia administra, pero también lleva a efecto labores donde la fuerza física tiene primacía preside organismos, empresas naciones, todo ello sin perder el natural encanto de su belleza y femineidad.
En palabras de los chinos los padres se han un vuelto un poco más yin y las madres un poco más yang. De pronto los antiguos opuestos se han dado cuenta de que no lo son tanto… sino que más bien sus vidas ocupaciones y afectos son dos fases complementarias del mismo Yo Superior.
La paternidad de hoy se ejerce desde el momento en que el bebé comienza a desarrollarse en el vientre materno. El padre del siglo XXI –inédito proveedor de ternura- le habla y canta a su "barriga"susurra con cariño el nombre de su hijo cuando éste apenas es un indefenso habitante del estanque uterino cuando emerge el neonato a la vida ya conoce las cálidas inflexiones de la voz de su padre.
También funge como administrador doméstico: no es raro verlo haciendo cola en el automercado adquiriendo los enseres básicos del diario vivir, tampoco es extraño verlo comprando y escogiendo la ropa de sus hijos y al final del día sellar el sueño de sus pequeños con un cuento, una oración, un beso…
Este sano intercambio de roles ha hecho que hombres y mujeres, padres y madres, comprendan mucho mejor sus naturalezas energías y lazos emocionales. Refrenda valores como la tolerancia y el respeto.
Crece la familia del siglo XXI con esta esperanza: no más barreras arquetípicas no más limitantes estereotipos, la paternidad y la maternidad se nutren hoy con la amorosa comprensión de la igualdad.

De acuerdo a esta concepción el Universo es el producto de la tensión dialéctica de dos principios opuestos que en realidad no son más que dos fases complementarias del Uno (o en términos occidentales de Dios). Reposo y movimiento, contracción y expansión, condensación y dispersión, retroceso y avance masculino y femenino: desde sus manifestaciones más simples y hasta las más complejas en todo ser viviente se expresará esta polaridad originaria.
De tal suerte es común atribuir papeles opuestos a mujeres y hombres: lo femenino sería yin lo masculino yang la energía receptiva yin, la expansiva yang lo débil, Yang lo fuerte, Yin la luna, Yang el sol, Yin lo frío, Yang lo caliente, yang…
Pero esa dicotomía no es sólo cosa de asiáticos: en Occidente –y América Latina no escapa a ello- también hemos compartimentad o la realidad en esas regiones opuestas. Durante siglos nuestras sociedades han asignado roles antinómicos a hombres y mujeres. Pero el amanecer del siglo XXI comienza a traernos nuevas realidades, especialmente en la manera que ejercemos la maternidad y la paternidad.
En el antiguo paradigma la mujer era administradora doméstica, el hombre proveedor de bienes materiales, la mujer cercano lazo afectivo, el hombre reprensor y distante, la una gestadora de vida, el otro cazador y guerrero, la primera subordinada, el segundo regente.
No por nada llamamos "matrimonio" (matri es prefijo latino que significa "madre") a la unión afectiva entre esposo y esposa y "patrimonio" (patri es prefijo latino que significa "padre") a la suma de bienes materiales que acaudala una familia o persona. Los roles estaban claros: la madre proveía cuidados y afectos, el padre bienes y cosas.
En la actualidad tales roles no sólo se han invertido sino que en muchos casos se complementan: muchos padres del siglo XXI saben asear cacas, cocer el diario alimento, disfrutar horas de juegos con sus hijos e hijas, dar consuelo oportuno en momentos de tristeza y hasta se "embarazan" cuando acompañan a su pareja en cursos pre-maternales y viven juntos el especial momento del parto.
Por su parte la madre de hoy se tornado en ágil guerrera del trabajo en moderna cazadora del sustento se puso –literalmente- los pantalones del hombre y ejerce funciones que antaño les estaban vedadas gerencia administra, pero también lleva a efecto labores donde la fuerza física tiene primacía preside organismos, empresas naciones, todo ello sin perder el natural encanto de su belleza y femineidad.
En palabras de los chinos los padres se han un vuelto un poco más yin y las madres un poco más yang. De pronto los antiguos opuestos se han dado cuenta de que no lo son tanto… sino que más bien sus vidas ocupaciones y afectos son dos fases complementarias del mismo Yo Superior.
La paternidad de hoy se ejerce desde el momento en que el bebé comienza a desarrollarse en el vientre materno. El padre del siglo XXI –inédito proveedor de ternura- le habla y canta a su "barriga"susurra con cariño el nombre de su hijo cuando éste apenas es un indefenso habitante del estanque uterino cuando emerge el neonato a la vida ya conoce las cálidas inflexiones de la voz de su padre.
También funge como administrador doméstico: no es raro verlo haciendo cola en el automercado adquiriendo los enseres básicos del diario vivir, tampoco es extraño verlo comprando y escogiendo la ropa de sus hijos y al final del día sellar el sueño de sus pequeños con un cuento, una oración, un beso…
Este sano intercambio de roles ha hecho que hombres y mujeres, padres y madres, comprendan mucho mejor sus naturalezas energías y lazos emocionales. Refrenda valores como la tolerancia y el respeto.
Crece la familia del siglo XXI con esta esperanza: no más barreras arquetípicas no más limitantes estereotipos, la paternidad y la maternidad se nutren hoy con la amorosa comprensión de la igualdad.
Posted at 5:40 a.m. | Etiquetas: Psicologia | 0 Comments
Te quiero pero no te quiero
(o Las relaciones de pareja desparejas)
Por Hugo Betancur
En nuestras vivencias, aprendemos lo necesario, si ese es nuestro propósito, o saltamos de crisis en crisis, si evadimos las enseñanzas que nuestras experiencias pueden propiciar. Y aprender es esencialmente cambiar.
El trabajo de psicoterapia que hago con mis pacientes es altamente ilustrativo y dinámico para mí -y posiblemente para ellos también. Llego a la conclusión de que la depresión que padecen, los síntomas de enfermedad que experimentan, o los conflictos que sostienen, han sido creados por una distorsión de sus relaciones que parece tener dos protagonistas, uno tiránico e intransigente y otro victimizado y oprimido (o auto limitado para fluir equilibradamente con las situaciones que atraviesa). Y probablemente los dos intercalan sus roles alternando ambas posiciones, lo que mantiene la situación tirante entre ellos. Bajo estas condiciones, no pueden acceder a una solución saludable.
En las sesiones de terapia, que son un empeño común, descubrimos que cada ser humano debe basar toda acción de cambio particular en su autonomía -lo que significa que cada uno pueda apropiarse de sí mismo, decidir desde la sabiduría de sus sentimientos y emociones equilibrados, asumir su propia dirección -que no es la que han establecido sus padres y parientes, ni las tradiciones del pasado (muchas pautas de ese lánguido archivo de rutinas ya no tienen sentido ni utilidad), ni los rígidos sistemas de creencias de la sociedad en que creció, ni las normas amenazantes de las organizaciones llamadas religiosas (aunque sí, en todo momento, de su conciencia de ser que es una expansión unitaria de Dios).
Y esa autonomía para actuar y relacionarnos armoniosamente solo podemos realizarla si alcanzamos una comprensión adecuada sobre nuestras vivencias.
Normalmente, para decidir cómo actuamos, nos acogemos a nuestros sistemas de creencias y damos una gran prioridad a los intereses, a las conveniencias, a las presiones, exigencias o imposiciones de otras personas, o a nuestra ambición y obstinación por alcanzar algún resultado, desdeñando o subestimando a otros; y en muchas ocasiones nos basamos también en lo establecido (apoyándonos en el desastroso paradigma popular de que "Es mejor malo conocido que bueno por conocer" -aunque las mismas personas expresen al mismo tiempo que "Mejor solo que mal acompañado").
Posiblemente ese culto al conflicto que vivimos tantas veces provenga de un hábito generacional negativo heredado de nuestros ancestros hispanos y latinos, la tarea no hecha de afianzar la paz y los acuerdos desde actitudes de respeto y tolerancia, que nos ha quedado pendiente.
Podemos cambiar, cada uno de nosotros, la propia historia y la historia familiar, modificando nuestras actitudes y comportamientos, asumiendo nuestra autoestima y confianza, nuestra paz y nuestra fortaleza, soltándonos de algunas de nuestras dependencias y de los yugos culturales.
A veces tengo la impresión de que muchas personas asumen como amor un sentimiento ambiguo reiterado respecto a sus parejas, a sus familias, o a la sociedad que las rodea, algo así como "Te quiero pero no te quiero".
Después de interacciones hogareñas o íntimas altamente afectivas, nuestras parejas sueltan a veces comentarios o comportamientos muy hostiles, o tendencias a juzgarnos duramente o a controlarnos, o a someternos a sus condicionamientos, o a querer poseer nuestras vidas. O nos acumulan como deudas las decepciones que sienten porque nos hemos satisfecho sus deseos y aspiraciones y nos cobran cada cierto tiempo –o en un ajuste final de cuentas- asumiendo contra nosotros papeles dramáticos de personajes ofendidos y resentidos. Y todos esos eventos nos llevan a una gran confusión porque nos parecen contradictorios.
El conocimiento profundo de las condiciones esenciales del amor –no egoísta y siempre objetivo- nos vuelve a la cordura y nos lleva a creer que esas relaciones fluctuantes e inestables, que parecen poco sólidas, reflejan personalidades inmaduras interactuando en aprendizajes difíciles e imperativos.
Mi entendimiento respecto a las ilusiones de amor es muy simple "Creemos poseer a quienes no nos pertenecen y después creemos perder a quienes era imposible que pudiéramos poseer". Y afirmo también que "una cualidad fundamental del amor es la libertad que aceptamos de otros seres humanos y la libertad que ellos aceptan para nosotros". Soy muy claro en utilizar el verbo aceptar y no el verbo conceder porque la libertad en las relaciones es un atributo de nuestra origen en Dios -el libre albedrío de cada uno-; si alguien expresa que le concede a otros su libertad, posiblemente presume que es superior a ellos o que ellos son inferiores, cuando solo somos diferentes en nuestras personalidades, en las manifestaciones evolutivas que podamos mostrar a través de nuestros actos y quizá en los privilegios que ostentamos. Dice el Maestro en Un Curso de Milagros: "Por sus frutos los conoceréis, y ellos se conocerán a sí mismos".
El ataque y el conflicto repetido no expresan amor; la dependencia afectiva y los propósitos de venganza tampoco; las poses de orgullo, resentimiento y prepotencia mucho menos. Todos los comportamientos llamados "amorosos" en los altares del sacrificio y el sufrimiento son solo los dramas de nuestros egos. Y las personas que repiten esas crisis habituales están reforzando sus rutinas de auto castigo y autocompasión a medida que transcurre el tiempo, mientras dejan escapar sin darse cuenta el amor sentido y armonizante.
Seguramente cuando nos involucramos en esos enredados y desgastadores "romances" de amor-odio vivimos como trágicos protagonistas de las novelas que con argumentos parecidos alcanzan audiencia masiva porque conmueven la sensibilería del público y su candidez.
Así no alcanzamos la felicidad ni la alegría: recorremos nuestros caminos cansados, frustrados, desesperanzados, hasta deprimidos; y a medida que creemos avanzar, cada vez se nos hace más lejano e inaccesible el Cielo que queríamos como meta (y también el cielo que esperamos como recompensa).
Hugo Betancur (Colombia)
Nota: Los textos que escribo y las inquietudes que planteo provienen de conclusiones sobre los procesos de mis pacientes (y los propios), que tienen características comunes que no son casuales. Esos pacientes y otros seres humanos que tengo el privilegio de tratar con frecuencia son mis maestros. Con ellos cotejo la veracidad de buena parte de la información que he recibido en mi formación como terapeuta y en mi historia particular. H.B.
Posted at 5:31 a.m. | Etiquetas: Psicologia | 2 Comments
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