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El Aura Humana

Antecedentes históricos de su existencia
Desde hace miles de años han existido vestigios de la existencia de emanaciones luminosas alrededor de seres que se han considerado dioses o iluminados.
Tenemos muchos ejemplares de lo anterior en el antiguo Egipto, donde en gran parte de las tumbas de los faraones, encontramos emanaciones luminosas alrededor del cuerpo de los dioses Isis y Osiris y desde aquel tiempo se señalaban las luminosidades alrededor de los cuerpos como una distinción de los dioses o grandes iluminados.
En China y en Japón, alrededor del cuerpo del Buda, siempre se representa con un aura dorada que rodea al cuerpo físico.
Desde luego, en el cristianismo también aparecen en las pinturas y en los grabados e imágenes, unas aureolas alrededor de la cabeza de los santos, del propio Jesús, de la Virgen María y de muchos más que han destacado por ser iluminados.
No puede ser la excepción que en México, por ejemplo, en Chichen Itza, en uno de los templos existe un grabado muy famoso de un supuesto sacerdote Maya que está sentado en Flor de Loto, cubierto a su alrededor por una emanación lumínica similar a las ya mencionadas, no se sabe quien era ese sacerdote o si fue un hombre importante entre los Mayas, sin embargo, es evidente que lo era ya que la emanación de luz que aparece a su alrededor es comparable a la que tenían los maestros iniciados de la antigüedad ya señalados.
Esta emanación que aparece ya desde tiempos muy remotos en la actualidad, la conocemos con el nombre de aura humana.
Antecedentes más recientes de la existencia de emanaciones energéticas del ser humano, las encontramos en el siglo XVI con el médico y alquimista, conocido como Paraselso, quien realizó investigaciones muy importantes al respecto. Descubrió que existía una emanación que provenía del interior del ser humano, a la cual le llamó "Globo Igneo" o "Munia", que era una luminosidad visible en la medida que el avance espiritual de la propia persona lo permitía, es decir, la luminosidad que se ve en los seres iniciados, puede ser captada con la vista física si es que ese ser tiene un grado de perfección tal que proyecta su luminosidad incluso para que sea visible al espectro del ojo humano.
El aura existe en todo ser, la diferencia es que normalmente no es visible en el espectro normal del humano, sin embargo, a través de la experimentación y la práctica uno puede ver emanaciones áuricas alrededor de las personas, sin que éstas sean necesariamente iluminados o seres superiores.
Fue hasta el siglo XVIII cuando aparecieron otra vez antecedentes por escrito de esa misma emanación, fue el caso del médico alemán llamado Mesmer quien puso en jaque a toda la medicina parisina, ya que estableció una clínica muy sofisticada y fuera de lo común, las curaciones que realizaba las hacia metiendo a sus pacientes en tinas llenas de agua, previamente energetizadas con metales que también habían sido tratados magnéticamente, y con este procedimiento realizó curaciones sorprendentes.
Esto no es extraño, si consideramos que el ser humano no es solamente un cuerpo físico, sino que también esta hecho de energía, y la acumulación de ésta en determinados órganos o músculos, provoca desequilibrio y enfermedades muy importantes, en la actualidad se han hecho descubrimientos muy importantes respecto a la acción de los metales tratados, que pueden influir en el ser humano como verdaderos imanes, que sacan la energía sobrante acumulada de determinados órganos, lográndose con esto la restauración de la corriente energética que fluye por nuestro cuerpo y que está influyendo en el trabajo fisiológico de nuestros órganos, por lo tanto, al eliminarse estas sobrecargas de energía se restablece el equilibrio y con ello la salud.
Como siempre ha sucedido, los excépticos y materialistas científicos del tiempo de Mesmer, lo atacaron vílmente hasta que terminaron por aniquilarlo y tuvo que cerrar su clínica por los ataques desmedidos que sufrió de sus colegas, sin embargo, el tiempo empieza a demostrarnos nuevamente que estos investigadores tenían razón. No alcanzaron el éxito final debido a que no era el tiempo para que la humanidad aceptara este conocimiento, debemos estar conscientes que el humano debe evolucionar a través de la experiencia y tiene que ir paso a paso, para darse cuenta de todo aquello que aparece invisible a su alrededor, pero que no por ello no existe, este es el caso de las emanaciones energéticas en el ser humano llamadas aura humana.

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