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Tantra: Vivir con placer


El Tantra parece estar de moda: viva la nueva sexualidad, el camino hacia el éxtasis a través del Tantra y otras frases similares inundan los medios de comunicación. Pero qué hay dentro de ella?.
El Tantra, en realidad, es una forma de transitar la vida que trasciende lo sexual. El foco se pone sobre el placer, sin dejar de percibir las barreras que lo impiden, abrir la vivencia al presente, destapar los poros, apegar la cabeza (suena difícil no? Prometo que se puede). Despertar a los mensajes del cuerpo, percibir las sensaciones desde los sentidos. Disfrutar la vida sin prisa, ni ansiedad, aquí y ahora: entregarse al contacto. Vivir realmente como quiero.
La energía sexual es la fuente y el motor que nos mueve. La sexualidad desde una perspectiva espiritual implica vivir en un nivel de percepción refinado. Es muy difícil vivir ansiosos, apurados y pretender que el sexo sea sereno, consciente y pleno. Me gusta comparar el sexo convencional y la experiencia espiritual con la diferencia entre la comida rápida y una cena cuidadosamente elaborada.
La energía masculina y femenina surgen y interactúan sutilmente pero se rescatan valores que suelen asociarse con lo femenino: ternura, receptividad, contacto emocional y cuidado. Arquetípicamente, el cuerpo se relaciona con lo femenino y la mente con lo masculino. La experiencia tántrica consiste en apropiarse del cuerpo y encontrarse, primero consigo mismo/a y luego con el exterior, desde el respirar, sin exigencias ni actividad mental, sino con placer y entrega a la vibración. La respiración consciente es una de las claves de esta práctica. Respirar es vivir. El cuerpo respira a través de todos los pares.
Una de las características más publicitadas del sexo tántrico es la postergación de la eyaculación masculina para profundizar el tiempo y las sensaciones de placer. No se trata de una exigencia ni de evitar el orgasmo del varón. Todo lo contrario. Esta propuesta tiene dos objetivos fundamentales:
  1. Prolongar la erección para que las sensaciones y la vibración se hagan cada vez más profundas
  2. Permitir un encuentro más largo que facilite la excitación y el orgasmo femeninos.
Para esto, es clave que el varón esté muy relajado y consciente de sus sensaciones para reducir la intensidad de los movimientos (a veces hasta la detención total por unos instantes) en el momento de la sensaciòn de inevitabilidad que precede al orgasmo. Esta práctica conducirá paulatinamente a un aumento de la sensibilidad y el placer que acompañan al climax. Para la mujer, el abandonarse al movimiento rítmico y fluido, que no se corta porque su compañero "termina", inunda cada milímetro de su cuerpo y genera orgasmos cada vez más intensos.
En el aprendizaje del Tantra, a través del trabajo corporal individual, se aprende a detectar cada sensación del cuerpo, y a brindar una amorosa atención a nuestras necesidades más profundas para vivir plenamente desde el placer y el bienestar.
Es muy importante destacar que no se trabaja desnudos, porque la genitalidad es lo más íntimo de cada persona y esto permanece en su intimidad.
Lic. Verónica Kenigstein
Sexóloga Holística
Trabajo Corporal Tantra

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