Secretos medicinales Mapuches

Lo que enferma son la mente y las palabras
¿Sabía Ud. que hasta hace unas décadas atrás nadie se moría de enfermedades en las comunidades indígenas porque no existía el concepto “enfermedad”?
SANTIAGO, octubre 10.- ¿Sabía Ud. que hasta hace unas décadas atrás nadie se moría de enfermedades en las comunidades indígenas porque no existía el concepto “enfermedad”? Ziley Mora, destacado filósofo, etnógrafo y conferencista del 5 Congreso Internacional de Medicinas Complementarias, explica que “la gente sólo se moría de tres causas: por vejez, por heridas mortales en la guerra o por brujería malévola. Pero nadie por enfermedad. Según la sabiduría ancestral, la mente y sus pensamientos serían el factor central que justamente hacen enfermar a una persona, a causa de “quedar mal colocadas las palabras en el alma” (unas “malas palabras” –weda dungun- arrojadas sin conciencia y recibidas ídem). De ahí la gran astucia y sabiduría médica ancestral estribó en no crear la palabra “enfermedad” en su vocabulario, (sólo se recurría a la palabra kutran , “dolor” para aludirla), cuidando de no nombrar dolencias o males en su léxico cotidiano”.
El autor del libro “El Arte de Sanar de la medicina Mapuche” (Editorial Norma) agrega que “lo anterior es muy lógico: sin la palabra no existe el concepto, y sin el concepto la mente no puede crearla o materializarla en el cuerpo. Al no tener un espacio lingüístico para existir y operar, la enfermedad tampoco tiene un espacio en la realidad. En esto consistió la magia más poderosa de la tradición mapuche: no inventar o utilizar conceptos que dañen al ser humano”.
Ziley Mora, Filósofo ITESO Universidad Jesuita Guadalajara, destaca que la salud se cuida cuidando las palabras. “Según práctica indígena hogareña, nunca se debe hablar de enfermedades delante de los niños. Esto es para no “llamarlas” y hacerlas posesionar en las frágiles mentes infantiles, las que aún no han creado en sus almas los propósitos indomables para combatir esos agentes externos que provocan la insania.
El hablar, el lenguaje, según la vieja costumbre y creencia –hoy ratificada por la ontología del lenguaje y la neurolinguística-, comporta una fuerza creadora, plasmadora de realidad, ya que hablar equivale a invocar, a convocar, a hacer venir aquello que la mente piensa y pronuncia”.

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